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viernes, 26 de agosto de 2011

Exprimiendo mi tiempo libre.


Estoy exprimiendo mi tiempo libre, _cuando hablo de tiempo libre me refiero al que me resta después del trabajo necesario para sobrevivir_, para recopilar información sobre cuáles han sido líderes políticos que después de terminar, por las buenas o las malas su mandato, han conseguido mantener la hidalguía. Por qué se me ha ocurrido hacer esto? Simple. Es que en los últimos tiempos escuchamos cómo fulano, quien fuera presidente de tal lugar, tenía dos hijos no reconocidos con la criada; o que siclano practicaba el sexo de grupo sin importarle su cargo de Primer Ministro; o que es perencejo desde su alto cargo de dignatario, hizo una fortuna que depositó en tal lugar mediante el fraude de licitación.
Me gustaría comenzar por los líderes del país donde vivo, por razones obvias y además porque Estados Unidos es una nación cuya población es en gran parte multi-étnica, lo que sugiere un conglomerado de culturas, costumbres, idiosincrasia, etc., etc. Sin embargo no me limitaré a esas fronteras, navegaré hacia los cuatro puntos cardinales para forjarme una idea de por qué ese comportamiento de los políticos tan disipante y vilipendioso. Claro que el poder corrompe, ya lo hemos visto durante miles de años, pero aún así no consigo tranquilizarme y decir: “Bien, ese desorden de la moral se debe a que durante el tiempo que ejerce el cargo no tiene nadie que lo controle”. Pero no me siento satisfecho con esa media respuesta. Prefiero preguntarme enseguida dónde estaba su conciencia, y por consiguiente los valores y conceptos relacionados con la moral, el amor y la vida de los que tanto se ufanó durante la marathon por el trono, digo, durante la campaña electoral. Porque lo cierto es que los políticos que desfilan por las pasarelas de los cargos públicos comienzan como campanitas navideñas y luego, desafortunadamente, a medio camino y al final, terminan como la fiesta del Guatao.
Obsérvelos usted, atentamente, antes, durante y al final del mandato en el cargo público. No dejan de ser elocuentes sus gestos, apariencia, palabras, entusiasmo. En el período preliminar a las elecciones muestran un semblante resplandeciente, esperanzador, contagioso. Por sus palabras serían capaces de mover montañas a mano limpia y calzón quita ‘o. No hay problema insoluble ni dificultad que no pueda vencer hallando soluciones viables para todos (esta frase no es mía). Si me preguntan este período, de los tres, es el que más me gusta personalmente, ¡ en serio !. porque surte en mí emociones vibrantes y llena mi espíritu del entusiasmo que produce mirar nuestros propios sueños de esperanza y justicia como si estuviéramos en la sala de nuestra casa ante el TV 3D. ¡Como si lo estuviéramos viviendo! En esta dinámica y $$$$costosa etapa del calendario del político en su carrera, muestran una elegancia desconocida, ni en las tiendas de lujo uno, un empleado miserable, recibe tanta atención. Se muestran amistosos, jaraneros, familiares, dispendiosos, preocupados del entorno ecológico, de los pobrecitos sin hogar que pernoctan en la calle y hasta de las monjitas del convento que pasaron mucho frío el año pasado en sus celdas de aislamiento. Suelen coronar sus campañas de elección con slogans como: “Yo puedo” o mejor, “Nosostros podemos”; _juro que el paralelismo con algunos que han utilizado semejantes o parecidos slogans, es puramente circunstancial_. Los miro y me siento tan allegado, tan compenetrado, tan reflejado en sus emociones, luchas, esperanzas y coincidiendo con sus propios planes que me pregunto si no soy yo mismo en otra reencarnación, en otra vida, en otro cuerpo, pues a tal grado de identificación he llegado con estos hombres políticos, con estos enormes hombres políticos.
La segunda etapa es más tenue. Las presentaciones ante las cámaras son más distantes y sobrias. Esa sobriedad dirige sus presentaciones públicas y se muestran dispuestos a ofrecer respuestas igualmente sobrias en palabras, tono y compromiso que durante la campaña. Si son interrogados por la marcha y el supuesto retraso en la construcción de mas cual proyecto, responden que han surgido eventuales e inesperados elementos que han obligado a un giro en la agenda. (Miren que respuesta; a mí se me ocurre que no han contestado absolutamente nada…); pero esa es la política, sutilmente evasiva. Promesas hechas durante el proceso electoral vertidas en la mesa de la conferencia de prensa actúan sobre el líder como si le arrojaran un vaso de agua fría al rostro. La impasibilidad y sobriedad mostradas un minuto antes se convierte en una mueca de espasmoso crispamiento como de una persona que padece de estreñimiento grastroenterológico. Podemos observar hasta las pequeñitas venas de sus sienes y del cuello que se abultan a punto de estallar; transcurren unos insoportables 3-4 segundos,_absolutamente necesarios para terminar el primer mal momento de la evacuación intestinal,_ y responden ufanos y frescos como si recién salido de la ducha fría, que el gobierno ha de enfrentar de manera prioritaria las necesidades más urgentes que enfrenta la nación para lograr mantener en alto los intereses sublimes de la misma; _otra respuesta como la anterior, pero así son los políticos, con una inseparable tendencia a la vaguedad_.
En esta segunda etapa, sin embargo, no voy a negar que el esfuerzo que indiscutiblemente hacen, surte huellas en su cuerpo además del carácter, y podemos reparar de cierta tendencia al encanecimiento y al abultamiento del abdomen, como si el aumento de la grasa en esa región estuviera atada al color del cabello. También suelen producirse pequeños comentarios acerca de su vida íntima pero sin mayor trascendencia, claro que estamos habituados a seguir con admiración hasta las veces que sacan los perros a hacer sus necesidades,_cosas de la farándula_. Si echamos mano al programa de campaña y lo comparamos con lo hecho hasta ese momento, vemos como quedan cosas por hacer, pero generalmente ha surgido un inconveniente internacional que ha distraído la atención total hacia ese asunto,_cosas del mundo globalizado que nos ha tocado vivir,_ y damos vítores porque nuestro país hace esfuerzo porque el mundo sea más humano fuera de nuestras lustrosas fronteras sin detenernos a meditar si estamos mandando millones a ese mismo país que el jefe de estado que lo recibiera los desvió hacia sus propios fines de endiosamiento tropical. Así son las cosas, algunas veces somos traicionados y casi siempre por los políticos, por los amigos, raramente si no hay faldas por medio.
La tercera etapa, después de que han abandonado el estrado es la más disparatada porque surgen a la luz pública cosas inauditas en que pudo haber estado mezclado ese querido político. Se dan a conocer como si los reporteros que las dan a conocer ganaran mucho dinero por la primicia,_ bueno, en realidad sí, pero lo importante para el gran público no es eso, sino la transparencia política que a veces nos desmorona porque no sabemos guardar un secreto que oculto, ayuda a millones, conocido destruye a generaciones_ .
Como estas son las “regularidades en el camino de un político común, sin entrar en detalles sobre algunos que hicieron historia”, las tomaré como veleta de guía de mi recopilación y en menos de 50 años prometo hacer otro examen como este.
Jorge B. Arce

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