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jueves, 25 de agosto de 2011


Comentario sobre los deseos de Raúl Castro de destrabar sus cambios.



Aparentemente Raúl Castro quiere que los intelectuales se desprendan de los tabúes y prejuicios que perfeccionó su hermano-dictador. Reitera que el mayor freno a sus reformas aprobadas por el VI Congreso del partido único es la barrera psicológica formada por la inercia y el inmovilismo.

Me gustaría preguntarle al General de cuatro estrellas, cuál en su juicio, es la causa de esa inercia e inmovilismo, pero sospecho que no respondería. Una fiera herida y moribunda aún es peligrosa. Sin embargo me siento con ánimo de hacer un breve recorrido mental histórico y recordar que el gobierno centralizado y unipersonal del presidente del Consejo de Ministros, de Estado, Primer Secretario del PCC, Comandante en Jefe además de la aureola conformada ex profeso por el culto a la personalidad que se ha forjado a sí mismo durante décadas generando un pensamiento casi feudal sobre su persona omnipresente, dando al traste con la iniciativa individual de todos los cargos para enfrentar dificultades. “Eso viene de arriba”, frase consabida referida a la voluntad suprema. “La máxima dirigencia”, refiriéndose al omnipresente.

Esa prohibición de desarrollar la iniciativa individual o personal en todo tipo de empresa sin contar con la aprobación de “arriba”, simplemente ha cercenado la voluntad individual, creado malestar e inconformidad, e incomprensión para luego alcanzar el conformismo para seguir “resolviendo”.

Pienso que él, Raúl, está en condiciones de decir y comprender por qué el mecanismo de destrabe que pretende introducir no funcionará…, por ahora, porque no lo considero tan estúpido como para no saber que es el modelo económico centralizador y anárquico lo que tiene sumido al país entre los más pobres del hemisferio en producción per cápita.



Jorge B. Arce

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