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lunes, 19 de septiembre de 2011

Venecuba o Cuzuela ?



Si la descripción que hace el Sr. Alejandro Marcano en su artículo “No queda mucho de Venezuela”, El Nuevo Herald , 15 de septiembre de 2011 se ajusta estrictamente a la verdad objetiva y no subjetiva, cosa que no dudo dado su reputación como periodista, entonces ha quedado muy claro que el camino del socialismo que ha iniciado y que presuntamente continuará este abyecto y pintoresco personaje, aprendiz de dictador_, que seguramente superará al maestro_, y usurpador de la voluntad venezolana, conducirá al país a una situación aún más precaria que la actualidad socio-económica cubana del que es su facsímil. Porque téngase en consideración que si al cabo de 10 años Venezuela presenta la situación calamitosa descrita y aún subsistiendo la propiedad privada, lo que supone una feroz resistencia de lo que resta de la democracia en el país, podemos imaginarnos qué ocurrirá cuando todo, absolutamente todo esté administrado por el estado bolivariano_, con perdón del prócer Simón bolívar_,.

¿Los venezolanos no han aprendido la lección cubana?; si, lo hecho sin duda, no son estúpidos. Lo que ocurre es que la sutileza extorsionadora de las armas ideológicas empleadas por el movimiento chavista descansa en las promesas a millones de gentes empobrecidas que existen en ese país, los que ha sido el blanco de los rimbombantes programas de asistencia a enfermos, desamparados, inválidos, ciegos y pobres que han visto un candil en medio de su oscuridad permanente y se la han jugado a Chávez porque comer está primero que todo lo demás.

El resto que ha inmovilizado a los venezolanos contra el populismo-socialismo es la apariencia de que Chávez cuenta con el apoyo de la mayoría, números obtenidos con jugarretas y fraudes politiqueros empleados sin reparos ni escrúpulos, apoyados por un cúpula “necesaria” al usurpador que ha encontrado la forma cómoda de hacer dinero, influencias y vivir de “la renta” de ser un jefe dentro del gigantesco aparato gubernamental creado por el dictadorzuelo tropical.

Jorge B. Arce


domingo, 18 de septiembre de 2011

Más sobre el desprecio del gobierno cubano por el ser humano.

El Sr. Alan Gross no pudo entrar a Cuba sin enviar una solicitud de visado a las autoridades correspondientes del gobierno cubano. Visar a un ciudadano estadounidense está incluido en la lista de prioridades del Departamento de Seguridad del Estado que posee una sección establecida a tales efectos y de las autoridades de Inmigración que vienen obligadas a informar de inmediato las correspondientes solicitudes, debido a que representa un interés de primer orden en torno a las complicadísimas relaciones que mueven a la administración cubana respecto a Estados Unidos.

De modo que cuando fue concedida la misma al Sr. Gross, los órganos correspondientes al proceso, o sea, la inteligencia y contrainteligencia cubanos no habían recibido una que no fuera “verde” para permitir el acceso al país del estadounidense. Cotidianamente personas de congregaciones disímiles de ambos países entran y salen de ambos, lo que forma parte de los acuerdos migratorios suscritos por las dos naciones entre sí. Los que entran a Cuba son monitoreados por los órganos de control respectivos.

El expediente criminal incoado contra Gross incluye la acción premeditada de proveer de material de última generación para la conexión a Internet y se encontraban en el equipaje del mismo, por lo que resulta obvio que fue descubierto en el momento de su arribo. Sin embargo, lo dejaron pasar. Esa es una jugada de los órganos de inteligencia para desentrañar una red o dentro de la armazón de una ardid para proveer a Cuba de elementos reveladores para ser utilizados con posterioridad.

A partir de ese momento, e incluso presumiblemente antes, la intención de las autoridades cubanas era permitir que Gross cumpliera sus propósitos de entregar esos medios a sus destinatarios.

Otra más.

Durante el proceso, Gross declaró que esos materiales estaban destinados para los grupos de judíos en Cuba. Tal declaración era notoriamente puesta en entredicho por lo fácil de inquirir de aquellos si lo conocían. Como se sabe, la representante de estas iglesias en Cuba declaró desconocer a Gross y sus intenciones, lo que subraya que pretender que Gross haya declarado lo que posteriormente podría ser desmentido lo coloca como un imbécil, lo que no es cierto. Gross fue a Cuba con el propósito que declaró y no otro y ahora está siendo utilizado.

La política estatal crimininológica cubana está informada por las acciones preventivas del delito, lo que convierte estos hechos en algo sui generis. ¿Por qué el gobierno de la isla querría que Gross cumpliera su cometido? No veo otra respuesta sensata y lógica que la supuesta víctima, el estado cubano y su seguridad, quería convertirse en víctima del Sr. Gross.

No podemos olvidar que en torno a renombrados 5 espías de la Red Avispa, hay toda una parafernalia de propaganda costosa editada y que el gobierno de Estados Unidos ha rechazado cualquier negociación que los incluya por poseer el caso la fuerza de Cosa Juzgada.

El gobierno de Cuba pretende, a todas luces, para anotarse una victoria con la impronta de Raúl Castro y afianzarlo en el poder, que falta le hace, negociar la liberación de los 5 espías a costillas de Gross.

Jorge B. Arce

Alan Gross, sujeto a la diplomacia maquiavélica del gobierno cubano.

Alan Gross, sujeto a la diplomacia maquiavélica del gobierno cubano.

El gobierno cubano, a pesar de no estar obligado legalmente a dar  acceso a ciudadanos privados a ningún sancionado en sus cárceles, por razones humanitarias, ha facilitado encuentros con Alan Gross por parte de personalidades norteamericanas que han visitado el país y que lo han solicitado de manera privada, discreta y respetuosa.

Esta ha sido una parte de las declaraciones del gobierno cubano respeto a la visita que recién realizara el Sr. Richardson a La Habana en su afán de negociar la situación del Sr. Alan Gross.

De lo que se tratan o es que el gobierno cubano este obligado y haya permitido antes otras visitas a Gross, de lo que se trata es que Richardson solicitó autorización y le fue denegada en un insólito proceder de la cancillería cubana en especial, que fue quien contestara públicamente a tal solicitud y el punto importante es  en qué sentido puede dañar algo el supuesto encuentro del Sr. Richardson con Alan Gross, prisionero-rehén del castro comunismo. Todo lo contrario, autorizar esa visita habría vertido una calificación de tolerancia y buen a voluntad sobre el régimen cubano, que es lo que necesita internacionalmente para vender su postura. Ocurre que obviamente pretende convertir al ciudadano Gross en un as, en una carta de triunfo en sus maquinaciones diplomáticas con Washington.

El gobierno cubano acusa a Richardson de chantajista, prepotente y coactante al afirmar que las declaraciones hechas por aquél de que Gross es un rehén. Lo cierto es muy distinto porque éste realizó su visita a La Habana de manera privada y no oficial y sus declaraciones son las que corresponden a un simple ciudadano, no a un representante del gobierno de Estados Unidos. De modo que su criterio ha de ser respetado en todo momento aun en casos de desacuerdo. Esto argumento invalida el frívolo expuesto por la cancillería cubana. La opinión expuesta por Richardson no articula ninguna amenaza a la soberanía del pueblo cubano y sí una crítica al gobierno cubano que no es quien ejerce en la práctica jurídica la Soberanía Cubana. Hay aquí un conflicto conceptual jurídico evidentemente, puesto que sería la Asamblea Nacional del Poder Popular quien debió pronunciarse sobre el tema de soberanía o en todo caso, la secretaría del Consejo de Estado. Tal desacierto demuestra que en Cuba todo es de él.

¿Qué sentido tiene declarar de una manera formal y protocolar que la negativa a discutir con Richardson el caso de Gross se debe a que en la preparación de la visita no fue considerado ese examen? Como se sabe, la visita de Richardson fue privada, ampliamente expuesto este perfil ante la prensa internacional, lo que priva de protocolo diplomático el ambiente de la misma.

Al decir del Sr. Richardson, que en mi modesta opinión “se cayó de la mata”, cuando acabó por comprender que el esfuerzo estratégico de La Habana es el de impedir a toda costa el acercamiento a Estados Unidos. Es obvio: De mantener buenas relaciones, se destruiría el mito de pequeña nación atacada por un país poderoso.

Jorge B. Arce

viernes, 16 de septiembre de 2011

La nacionalidad (procedencia) y la racionalidad en el tema inmigratorio de los Estados Unidos.

La nacionalidad (procedencia) y la racionalidad en el tema inmigratorio de los Estados Unidos.

Los Estados Unidos son, desde que tengo uso de razón, el lugar hacia donde casi todos los que por una razón u otra pretenden emigrar, se proponen hacerlo su destino. A este gran país, donde principalmente se respira libertad a pleno pulmón, que sus gentes han marcado pautas en el desarrollo y conocimientos científicos, llegan personas todos los días procedentes de los más insospechados rincones del planeta a través de sus fronteras legalmente y también ilegalmente.

La emigración de personas se justifica en el propósito de mejorar y encontrar una vida mejor para el individuo y su familia y ha existido desde la misma prehistoria, pero siempre por causas relacionadas con el bienestar y con la seguridad.

Estados Unidos, mundialmente conocida como América, ha servido de refugio a hambrientos de África, de Asia y de América Latina. Ha recibido a perseguidos políticos de todo el mundo cosa que le ha causado desavenencias diplomáticas con regímenes despóticos y totalitarios. Tanto los unos como los otros, han encontrado abrigo en Estados Unidos donde son tratados como no lo fueron en sus países de origen. Esto se debe a que las normas de convivencia social están estructuradas a la manera occidental más respetuosa por los derechos civiles del ser humano refrendado en la constitución de la nación.

La mayoría de los inmigrantes adoptan una conducta asimiladora de las normas generales de la sociedad estadounidense, sin descartar las nativas; han estudiado, trabajado y creado sus familias. Han estado presentes en todos los conflictos y momentos importantes que ha protagonizado el país en la lucha constante por salvaguardar la democracia en todas partes del planeta, haciendo causa común con los propios americanos y dando hasta su vida.

Excepto en el cargo de presidente de la nación, han incursionado y ocupado puestos en todas las esferas del gobierno, el congreso y los tribunales. Alcanzado grados científicos y en el entramado empresarial que hace grande a este país. Desde puestos en la NASA hasta directores de multinacionales, los inmigrantes o sus descendientes, han contribuido a engrandecer las potencialidades de los Estados Unidos.

No obstante, existe un tipo de inmigrante en Estados Unidos que no es parte del impetuoso ritmo de desarrollo del país. Es el que no asimila su cultura, ni sus costumbres y que obedece sus normas a regañadientes. Es el que vive con un bajo perfil, casi sin rostro, en la penumbra, alejado de todo aquello que lo pueda identificar. Es el inmigrante ilegal.

El inmigrante ilegal es la persona que busca a todas, todas,  recursos en los Estados Unidos porque no los encuentra en su país nativo; donde no estudió, ni alcanzó cargos importantes. Es uno más, uno que quiere probar suerte en un país donde todo está creado…excepto el esfuerzo.

El inmigrante ilegal es un individuo que decide trasladarse hacia Estados Unidos aunque nunca ha pedido permiso a las autoridades correspondientes para que le concedan visa. No cuenta ni con los bienes para hacerlo, ni con las posibilidades técnicas y mucho menos con voluntad. Su vida en su barrio, en su pueblo no da más y decide probar suerte, no hay nada que perder, esta sin empleo y tiene que mantener una mujer y un hijo. De modo que se monta en el tren de la aventura que resulta trasladarse desde su país hacia Estados Unidos atravesando Centroamérica o el estrecho de la Florida; la primera opción es más cómoda.

En su mente no está crear un hogar, una familia, hacerse de un titulo; simplemente trabajar como un mulo y hacer dinero suficiente para “levantar” su propia vida de regreso en su pueblo natal donde quedó su familia esperándolo.

Llegados hasta aquí es fácil comprender que la incidencia del individuo en la comunidad no es ni remotamente parecida, de ahí que las oportunidades de uno y otro anden por caminos opuestos.  Escollos podemos encontrar en cualquier parte, pero es simple imaginar que el inmigrante ilegal encontrará tantos que por un momento se encontrará ante la línea que no debe cruzar o regresar a su país.

En un momento así, es difícil imaginar que podrá decidir el ser humano. Tener una familia que mantener y no encontrar trabajo es un peso enorme porque no hay a dónde acudir; no hay amigos, conocidos, familia…tampoco a entidades del gobierno que puedan apoyarlos porque son infractores de la ley, y los hijos piden comida. Creo que una situación como esta no es soportable por mucho tiempo debatiendo el dilema de si delinco para alimentar a mi familia o la veo morir.

Sin el sostén de una investigación social que respalde mi tesis pienso que el 50 por ciento de los casos traspasará la línea que no debe traspasar por alimentar y sostener a sus hijos y del resto, un 40 por ciento regresará a su tierra natal. Digo esto porque traspasar la línea delgada de la legalidad tiene un aliciente para este de grupo social que contrasta con las teorías de la criminología, y es que el futuro autor de determinado crimen se decidirá en medio del iter críminis o camino del crimen si decide que es difícil ser descubierto, lo que encaja en el perfil del indocumentado porque, precisamente, no tiene documentos, no existe en ningún sistema de control de extranjeros, no tiene rostro, no es detectable a menos que lo atrapen en el momento en que comete la fechoría.

Hay otro elemento a considerar con atención respecto a las personas que violan las fronteras y se introducen en la comunidad a vivir como los demás, compartiendo todos los lugares públicos comunes. Se trata del hecho de que carecen de control sanitario. Al no ser revisados o no mostrar que lo han sido antes de trasladarse al país receptor, el extranjero ilegal se convierte en potencial portador de enfermedades contagiosas que padece sin saberlo o sabiéndolo. En el caso de lugares exóticos como algunos de Centroamérica, donde existen enfermedades tropicales de difícil detección y de rara sintomatología, es un elemento importante a considerar.

En lo particular, a mí no me molestan ni perjudican en absoluto los inmigrantes ilegales, pero tampoco los apruebo, como no apruebo lo subrepticio en sus formas más generales; solo me limito a mencionar algunas de las cosas que me pasan por la mente.

Jorge B. Arce

jueves, 15 de septiembre de 2011

Minuta No. 1

Minuta No. 1

Al cubano le agrada, disfruta, se siente compulsado a mantener el perfil individual alto. Por ejemplo: Si en determinado momento un pequeño grupo de personas, que pueden ser compañeros de trabajo que ve todos los días durante todo el año, esperan conversando de cualquier cosa, por lo bajo, que uno de ellos termine de hacer un café para el grupo. Se acerca y bulliciosamente saluda refiriéndose a un tema de actualidad política nacional, local o de la farándula: “…qué, caballeros, vieron lo del tipo que asaltó un carro de Brinks con una pistola de juguete?”. U otro saludo: “…cómo está la cosa, gente? Vieron la última que tiró Obama?, Se la comió!”

Es ruidoso y pronuncia el castellano como si mordiera las palabras, acentuando determinadas sílabas colocando énfasis idiomático en la expresión.

Es capaz de acaparar para sí la atención en un diálogo que sostenían otros, mostrándose impaciente por expresar sus ideas acerca del tema antes que su interlocutor haya concluido de expresar la propia.

Presume de haber experimentado lo máximo acerca del tema sobre el que se conversa, idealizando una situación vivida por él en relación al asunto, agregando nuevos matices e identificándolos con su barrio, su pueblo o el país.

Asume una conversación entre extraños como algo normal, a lo que está acostumbrado. No se preocupa por aproximarse con cautela a quien se le aproxima o viceversa. Es capaz de tutearlo en los primeros 180 segundos de la conversación y de despedirse palmeándole la espalda deseándole suerte como si lo conociera de toda la vida.

Obviamente hay en este proceder un componente ausente de educación formal y comportamiento social según los patrones de cualquier otra sociedad. Pero en el caso de la isla, la gente a todos los niveles acostumbra a tratar a cualquier extraño en la primera vez sin dictamines protocolares. Es un estigma para el cubano promedio un comportamiento demasiado “estirado” que origine comentarios muy irrespetuosos como “¿qué coño se habrá creído éste?”

Parece que se suele omitir un comportamiento de determinada rigidez con un extraño en presencia de terceros para evitar esa crítica mordaz y malsana.

El cubano suele ser estrepitoso cuando habla y se ríe. Al reírse no lo hace dentro del ámbito del grupo en que se encuentra, sino que transmite este estado eufórico a todos los demás presentes en el restaurante o en el salón de servicios fúnebres.

Es obsequioso con sus amigos y familiares y no hay visita que no haga sin llevar en sus manos un presente “para acompañar”.

La mayoría se muestra capaz y con conocimientos para emitir su criterio acerca de determinado tema que se esté tratando en un grupo circunstancialmente reunido, ya sea en la parada del bus, en la barra de un bar o en un autobús durante un tour a Cayo Hueso. No importa que se trate de las millas recorridas por un Chevy para hacerle la rotación de los neumáticos o si los delfines poseen branquias o pulmones. Irremediablemente él participará activa y comprometidamente en la conversación y al terminar la misma dirá: “…caballeros, me acabo de acordar de un cuento de Pepito que les aflojará las muelas de tanto que reirán! “y a continuación, sin dar tiempo a que los presentes agreguen algo, dispara uno de los cuentos más “verdes” de ese simpático y jodedor personajillo sin importarle que hay damas presentes, “..con permiso de las mujeres ...”.

En cuanto al sexo…bueno, dejemos este importante tema para otra minuta. Bye.

Jorge B. Arce

martes, 13 de septiembre de 2011

La disfuncionabilidad de la administración socialista.



Como ha ocurrido antes, un periódico oficialista de la isla ha publicado un mensaje y no define el destinatario del mismo. Juventud Rebelde alude a la resistencia que la burocracia (¿?) opone a las reformas promovidas por el jefe de estado y apoyadas por el VI Congreso del Partido Comunista, lo que impide que avancen laos cambios propuestos. Aunque la síntesis de la Agence France Presse publicada por El Nuevo Herald, no identifica al autor del cintillo, es de suponer que se trata de su línea editorial, que generalmente se ha encargado de “rozar” los temas  más importantes que se publican por este diario debido al “alto costo de sus consecuencias”. Al ser así, la opinión de este importante medio de difusión cubano ignora lo que saben realmente sucede con la “trancadera” a los cambios y no reúne el valor de declararlos porque, veamos: Juventud Rebelde cita “las plagas”, como le denomina a la resistencia a los cambios_, en los siguientes términos:

-centralización de las decisiones;

-verticalismo en las relaciones;

-escasa horizontalidad; -reducido margen de potestades para las empresas y gobiernos locales.

Hay que decir que los cuatro factores que acusa como plagas, ciertamente son causa administrativa para que las relaciones de producción, comerciales y empresariales funcionen “patas arriba”. Es cierto. Pero también lo es que son categorías que informan la Economía Política Socialista y el Derecho Administrativo en el cual se asienta; ambos vigentes plenamente en Cuba en su sentido estructural y jurídico, de lo que se deduce que cambiar y suavizar los patrones de verticalidad, cero independencia en la toma de decisiones y de iniciativa empresarial en torno a la producción, inversiones, así como escasa autonomías, son categorías inherentes al sistema operativo económico cubano en los que descansa la Propiedad Estatal sobre los medios de Producción.

No pueden exigírseles peras al olmo; deberían saberlo los ejecutivos editoriales del diario o tomar el toro por los cuernos y publicar un proyecto de ensayo que indique realísticamente como desmontar esas categorías y establecer las que funcionan en todas partes para permitir que la locomotora económica del país dormida desde 1959, se ponga en marcha: La propiedad privada sobre los medios de producción.

Jorge B. Arce

Un paso en falso.



En medio del torbellino político que vive la Argentina en sus más altos círculos de poder y allegados a este, surge la fulgurante denuncia del ex abogado de las Madres de la Plaza de Mayo y de su líder, la Sra. Hebe de Bonafini, el abogado Sergio Schoklender, quien ha puesto fin abruptamente a las estrechas relaciones profesionales que lo unían a ese grupo para denunciar que poseen cuentas millonarias en el extranjero, que parte del dinero de la campaña de la presidenta Cristina Fernández fue asignado de esas cuentas y que la hija de la Sra. Bonafini compro una casa por 500 mil dólares, dinero proveniente de una de las cuentas bancarias de la conocida organización femenina.

Ni corto ni perezoso agrega que el propio juez que posee la conducción de la demanda, recibía instrucciones secretas del jefe del gabinete de gobierno para que “enfriara” la causa hasta más allá de las próximas elecciones presidenciales. Como puede observarse, un soberano escándalo de corrupción política debido a la posición que tienen las Madres de la Plaza de Mayo y su implicación en la política argentina, y porque ciertos denunciados lazos alcanzan a la jefe de estado.

Lo que no puedo entender de este sórdido asunto es que las noticias no dan cuenta de instrumentos probatorios en manos del denunciante, lo que es increíble dada su condición de abogado a menos que fuese un idealista.

Si todo eso que declara fuera cierto y no dispone de pruebas documentales contundentes, sería insensato de su parte que la denuncia fuera a prosperar.

¿Son ajenos a los hechos que trata de imputarles su representada, la Sra. Bonafini y su hija o alguna otra del movimiento político que se inicio protestando por la desaparición de sus hijos durante la dictadura militar ?. ¿Recibió dinero mal habido el fondo de la campaña electoral de los Kirchner? ¿Es un papanatas este abogado que pretende enlodar el honor de estas personas sin contar con pruebas irrefutables?

Esperemos para conocer el desenlace de otro hecho de corrupción que rodea a la flamante viuda.

Jorge B. Arce


Estrategia del totalitarismo actual.

¿Qué opciones tienen los pobladores de países sometidos a un régimen personal como los sucedidos a lo largo del siglo XX y XXI; Cuba, por ejemplo y ahora Venezuela,_ que transita a paso redoblado hacia un totalitarismo consagrado en todas sus instituciones jurídicas_, cuando el jefe de estado elegido democráticamente o arribado al poder mediante revoluciones y/o luchas intestinas o con sus vecinos, inicia una serie de acciones progresivas, sutiles, engañosas para destruir y desmantelar las instituciones democráticas, adueñarse de los órganos judiciales y usurpar el poder legislativo?.

Aun cuando estas acciones tengan lugar a la vista de todos los nacionales y del resto del mundo, incluida la discutible Comisión de Derechos Humanos de la ONU, ninguna fuerza ni autoridad hemisférica o internacional podría tomar medidas para detener el proceso de desmantelamiento democrático sin violar el concepto jurídico de soberanía y bajo la anuencia del reconocimiento expreso o tácito de ese gobierno.

Este tipo de ente solitario sostiene sus acciones de desmantelamiento en dos enemigos intangibles: La pobreza de la mayoría y la guerra irregular de un enemigo externo muy poderoso en contra de los intereses nacionales. Tal ha sido el patrón estratégico a estas dictaduras de izquierda, cuasi fascistas,_para no lastimar a los izquierdistas de buenos sentimientos e intenciones.

El primer elemento, la pobreza o extrema pobreza, tiene a ser subdividía en la secuela de males que arrastran y han provocado los gobiernos falso-nacionalistas anteriores y las acciones en contra de los intereses patrios de la oligarquía nacional interesada únicamente en aumentar sus ganancias y que han apoyado a los gobiernos anteriores.

Esta posición es generalmente bien vendida a las masas populares,_francamente su número es de un 60-70 % del conglomerado nacional_, debido a la verdadera situación social en que viven alejados de los beneficios potenciales que podrían disfrutar como ciudadanos del producto de la riqueza nacional si el sistema contara con un régimen de equidad y distribución más justo.

Esta circunstancia es hábilmente explotada por los líderes totalitarios imponiendo planes tendientes a aparentar que rescatan las riquezas del país de los monopolios nacionales o internacionales y ser redistribuidos en programas asistenciales dirigidos a los más pobres. Es una sutil estrategia de “compra de apoyo” en forma de extorsión: “…te damos asistencia médica gratuita pero tienes que echarme una mano con los votos de tu familia para mantener estos beneficios”

Las ideas económico-populistas del socialismo renovado, son, evidentemente, una mercancía ideológica que el consumidor adquiere ignorando a sabiendas que esta trocando su libertad individual para colocarlas en manos de un selecto grupo a cambio de contar con algunos beneficios más morales que físicos. Acceso gratis a determinados servicios y situarse en primer plano de la escena política del país  enfrentado como resultado de esta política, pues “el pueblo” tiene un papel protagónico en la maquinaria propagandística...

Los slogans de defensa de los recursos naturales en beneficio del pueblo, la posibilidad de gobernar el país y tomando decisiones mediante organizaciones como el poder popular y otros de representación con delegados o diputados u otras artificiosas estructuras de poder ciudadano, dan una tónica al pueblo de protagonismo en los cambios que se implementan el que surte efecto de domino porque la oposición ataca estos cambios y el poblador promedio se siente atacado por la oposición. Resultado: le retira el voto.

El discurso consecuente de preparación y lucha contra un enemigo muy poderoso que amenaza atacar y destruir “las conquistas del pueblo”, es un factor aglutinador en torno al grupo de liderazgo o al líder, en su caso. Es importante en este proceso mantener presente el discurso de la posición oficial, la existencia de una amenaza latente. No es por gusto, pues esta amenaza coadyuva a solidificarse la posición del líder que inevitablemente invita al pueblo a unirse a él en esta batalla épica de David contra Goliat. Este conflicto de baja intensidad que cada día alimenta el líder en sus apariciones, enmascara realmente sus verdaderos propósitos que es el desmantelamiento de las estructuras de la tripartición de poderes y su balance para convertir el estado en uno de carácter unipersonal y unipartidista con pleno dominio de las instancias judiciales y del órgano legislativo.

Esta consecución de eventos arroja un resultado inalterable: los más pobres y desfavorecidos adoptan una posición de respaldo al liderazgo revolucionario parcializando las estructuras democráticas a ese grupo. A la vez se convierte en enemigo de las demás clases sociales. La clase media y la acaudalada dejan de ser vistos como personas afortunada y recompensadas por sus esfuerzos personales para avanzar y triunfar en la vida obteniendo beneficios materiales, para convertirse en enemigos en virtud de la ley marxista de Lucha de contrarios y la utópica Distribución igualitaria de las riquezas nacionales. Es el epitafio de la propiedad privada, distintivo inseparable de la libertad individual y hábilmente disfraza el inmenso poder del estado en Propiedad Social de Todo el Pueblo. Ha nacido la subcasta anexa al liderazgo patriotero y nacida de él, la de los funcionarios y dirigentes del estado. Las multitudes acaban de decapitar a las clases propietarias de la mayoría de los bienes para ofrecérselos en bandeja de plata al líder que los manejará a su antojo anteponiendo la etiqueta distintiva e insoslayable de “interés social”.

La soñada y anhelada utopía de distribución equitativa desaparece con la explosión del globo lleno de consignas revolucionarias y reaparecen los desastres económicos y sociales producto de la mala e inepta administración de los bienes y recursos de todo tipo, así como la aparición de la corrupción administrativa de altas proporciones en todo el entorno social y administrativo, impronta estructurada hábilmente por la casta de funcionarios que deben alimentar sus ambiciones personales.

En este nuevo escenario ya las consignas revolucionarias de contenido social no son otra cosa que eso, consignas y el nivel de vida se deteriora a ojos vista parejamente a la desconfianza en el grupo de poder que se desacredita además por el conocimiento público de ciertas “culpitas” que aparecen  de vez en cuando a pesar del férreo bloqueo a la información.

La ausencia de conocimiento e información sobre la actividad gubernamental y sus resultados, son los verdaderos enemigos del razonamiento para entender qué no está funcionando bien. La represión a los reconocidos derechos de información, expresión y reunión marchan paralelos a la existencia de medios que difundan la realidad político social.

¿Cómo podrá percibir esta manejada realidad el ciudadano común? No ha habido enfrentamientos con los representantes del régimen importantes. No hay otras voces opuestas al poder. Se requiere de permisos del propio gobierno para visitar otros países. Los medios de difusión de noticias extranjeros están fuera de sus manos. Entonces, ¿Cómo saber?, ¿Cómo entender?, ¿Cómo encontrar la verdad?

La real e inequívoca percepción del ciudadano común es la que absorbe cada día, cada año en su devenir de supervivencia y de ser “blanco” de un verdadero diluvio de tergiversación de información y de instrumentos ideológicos de propaganda.

Toma años elucidar de qué lado está la verdad en un panorama conflictivo como el narrado y que viene diseñado expresamente a ese fin. No hay chispa de revuelta porque el régimen ha elaborado y ejecuta un formidable sistema de apaciguamiento de inconformes y disidentes; a los primeros los coloca en posiciones donde pueden obtener prebendas que les permita mejorar su estándar de vida y de los segundos se libra mediante el destierro. No asesina, no desaparece; solo en casos en casos extremos; por ello no hay chispas de rebeldía.

El perfeccionamiento del sistema totalitario se basa en el ocultamiento o tergiversación de la verdad y en la difusión de rumores. Ello provoca la duda que surte un efecto paralizador, inmovilizador por sí mismo.

A mi juicio es importante quebrar la mejor empalizada que protege a ese régimen: Difundir la información. Cuando el ciudadano común maneje la información general de su país, maneje la verdad cruda y desnuda, se encontrará en la posibilidad de enjuiciar las situaciones y tomar partido. Si el régimen se basa en la mentira, la verdad hará más libre a la gente, los que adoptaran en un principio una posición de resistencia pasiva: No colaborar en forma alguna con el gobierno.

El régimen totalitario se entroniza en el apoyo de las multitudes. Sin ese sostén se derrumba solo.

Jorge B. Arce

jueves, 8 de septiembre de 2011

Quiénes somos ?

 



Cuando un espacio televisivo, radial y en menor medida la prensa escrita, aborda un tema que alude a la tragedia de los cubanos, los que intervienen, sean analistas, políticos, escritores, periodistas, expertos conocedores del arte o las ciencias, retirados de trabajos con el gobierno federal, invitados, cualquiera, todos, por supuesto que de origen cubano, con más o menos años vividos fuera de la isla, recién llegados por haber cruzado el estrecho en un bote o por ganarse el sorteo o por haber sido liberado de una mazmorra del gobierno cubano; o algunos que hayan estado vinculados a la ocurrencia de un hecho tan relevante como para convertirse en noticia, tienen algo en común: hablan con la convicción de expresar solidariamente el criterio de otros y sobre todo, del exilio cubano.



Observo este ir y venir de ideas, opiniones, declaraciones desde mi posición de cubano, por supuesto, lo cual quiere decir que estoy inevitablemente incluido en el análisis que sostengo en este escrito, y como quiera que tuve la oportunidad de leer dos ensayos del genial Jorge Mañach acerca de la personalidad, temperamento, costumbres, choteo, apasionamiento e ira, etc. del nativo de la mayor de las Antillas, más me convenzo de que sus observaciones eran inobjetablemente de puntería.



En mis tiempos de residir en Cuba chocaba con la permanente problemática del acceso a la libre información y documentación. La que encuentras por lo general lleva la impronta, sino la firma, de una entidad oficial, lo que virtualmente la convierte en no confiable totalmente, o al menos, no probada si le das el beneficio de la duda. Pero cuando encontré la libertad de que gozo aquí y el acceso a la información, tantas veces añorado, tengo la posibilidad de hacer un mini examen de ese carácter de la cultura de los cubanos como nación. Hoy a más de 50 años de escritos esos libros, constato su increíble objetividad y originalidad _sólo Don Fernando Ortiz se le adelantó en algunos aspectos de la descripción del cubano como ente psico-cultural_ y atribuyo a este triste lastre de nuestra estructura idiosincrática que arrastramos los que “venimos de allá”, para justificar nuestro carácter alegre y frívolo; apasionado y pusilánime; acogedor y reticente entre otras, que nos marcan tal vez bajo la influencia de mulatas y ron, sol y salitre, guarapo y tabaco, para considerar que debemos abstenernos de hablar a nombre de los demás cubanos, estén donde estén, porque nuestro propio carácter nos impide conocernos a nosotros mismos. Una prueba de ello la tuvimos recientemente.



No somos los que teníamos millones en la Cuba republicana, ni los de Camarioca, ni los de los Vuelos de la Libertad o Peter Pan, ni los del Mariel, ni los de Guantánamo o los del bombo. No somos los que votamos por Batista o vendimos bonos del 26, nos detuvieron y pusieron a barrer calles en un acto de bochorno o los que nos alzamos en el Escambray o invadimos a Cuba por Bahía de Cochinos; tampoco somos los presos políticos liberados por presiones internacionales; no somos los que apoyamos a Fidel Castro contra los casquitos o la guardia rural; no somos los guajiros de la Sierra que alimentamos a los rebeldes alzados o sus hijas violadas por algunos; no somos los fusilados sin juicio sólo por la férrea disciplina del alzado de la Sierra Maestra; no somos los que vestimos el uniforme del ejército o la policía de Castro o los que combatimos en África; no somos los que soportamos al régimen ante el mundo cuando marchamos por el malecón contra el gobierno de los Estados Unidos. Tampoco somos los que impedimos tratos y soluciones en el pasado cuando ideamos las constituciones de La Mejorana o Jimaguayú; tampoco los que permitimos que los colonialistas españoles apresaran y asesinaran a Carlos Manuel de Céspedes al negarle escolta después de ser depuesto; no somos los que bloqueamos arreglos entre grandes como Martí, Gómez y Maceo en cuanto al carácter del gobierno que necesitaba la isla en armas, antesala de la muerte del primero en sacrificio supremo de ofrendar su propia vida para que comprendiéramos la insensatez de algunas posiciones; no somos los que propiciamos las derrotas de la Guerra del 68, la Chiquita y la del 95. Los más valientes no son los que están allá o acá; tampoco valen más los que fueran públicamente desafiantes al régimen que otros que conspiraron a oscuras o que emigraron para preservar su vida y la de su familia. No es de menor valor el que aún vive allá y tiene un concepto equivocado de los que viven acá o por el contrario, el que cursó el estrecho para probar algo en lo que no cree y termina tras las rejas acá.



Somos todos esos y no lo somos a la vez. Lo importante es no perder la conciencia de quiénes somos y qué queremos; entender hacia dónde vamos y conseguir una opinión y criterio propio aún cuando se corra el riesgo de estar en el lado equivocado. Lo importante es defender eso que creemos y pensar de una buena vez con nuestra propia cabeza, no esperar a que nos dicten mandatos, encargos y citaciones. No dejarse arrastrar por brillos y apariencias porque la historia cuenta.



Venimos del mismo lugar, una pequeña isla en el Caribe. Hablamos y reímos con un natural desparpajo, eso no nos hace peores o mejores. Así somos aunque hayamos conquistado un título en Harvard. No perdamos la identidad pero no cedamos nuestra individualidad a esa identidad. El creador nos hizo blanco de lo más preciado como seres humanos y nos hizo a su imagen y semejanza. Nos dio la libertad, pero la libertad de pensar que es inalienable, es patrimonio de cada uno y eso hay que defenderlo constantemente. De modo que cuando alguien hable en nuestro nombre, aunque el tema no nos importe, nos está sustrayendo algo que es nuestro y la pasión que nos anima como idiosincrasia debe brotar y protestar por el derecho pisoteado.



Jorge B. Arce

La zancadilla de la historia.





Este fragmento me recuerda aquellos tiempos de mi vida de joven militante revolucionario en que me dedicaba a cotejar los discursos de Fidel Castro con los hechos nacionales e internacionales más importantes. Era una verdadera polilla de discursos que muchas veces eran discutidos en círculos de estudio donde se abordaban distintos tópicos para debatirlos.



Esos debates eran dirigidos casi siempre por un militante del partido comunista de Cuba, quien, con guión en mano,  autorizado por los órganos de control ideológico convenientes, indicaba en que direcciones discutir. Era un guion deliberadamente pensado que generaba el debate hacia afuera, hacia las masas, no hacia la cúpula, obviamente. Siempre fue así, lo que ocurre es que el torbellino de la “revolución” te nubla el entendimiento mesurado; todo es excesiva dinámica que ayuda a las barbaridades en grandes cantidades.



Pero me estoy desviando del propósito inicial al concebir esta idea. La intención es subrayar la increíble modernidad y actualidad de la idea filosófica del fragmento de ese discurso que el poderoso comandante pronunciara en Camagüey muy próxima a la fecha del triunfo revolucionario. Tan es así que si se colocara entre las líneas de un discurso político que algún líder cubano pronunciara ayer u hoy, no podríamos descubrir que tiene 50 años de edad. Es una paradoja de la historia en la boca del propio hombre que cambió el curso de la historia de Cuba.

Jorge B. Arce





Fragmento de un discurso de Fidel Castro el 4 de enero de 1959 en Camagüey.





“...Cómo vamos a decir: esta es nuestra patria, si de la patria no tenemos nada ¿.Mi patria, pero mi patria no me da nada, mi patria no me sostiene, en mi patria me muero de hambre. Eso no es patria!. Sera patria para unos cuantos, pero no será patria para el pueblo (aplausos). Patria no solo quiere decir un lugar donde uno pueda gritar, hablar y caminar sin que lo maten; patria es un lugar donde se puede vivir, patria es un lugar donde se puede trabajar y ganar el sustento honradamente y, además, ganar lo que es justo que se gane por su trabajo (aplausos)...Precisamente la tragedia de nuestro pueblo ha sido no tener patria. Y la mejor prueba, la mejor prueba de que no tenemos patria es que decenas de miles y miles de hijos de esta tierra se van de Cuba para otro país, para poder vivir, pero no tienen patria. Y no se van todos los que quieren, sino los pocos que pueden. Y eso es verdad y ustedes lo saben (exclamaciones). Luego, hay que arreglar la Republica. Aquí algo anda mal o todo anda mal? (exclamaciones de TODO).”



                                 Fidel Castro. Camagüey, 4 de enero de 1959.


La extremaunción de Pablo Milanés.

Análisis a las declaraciones expuestas por Silvio Rodríguez en su blog Segunda Cita acerca de Pablo Milanés.

“No me siento capaz de juzgar a un viejo amigo”, ha dicho Silvio refiriéndose a las declaraciones que Milanés hizo a la prensa en su visita a Miami como parte de su gira artística por Estados Unidos. Debió haber dicho a un hombre que fue mi amigo hace 20 años atrás y que nunca desde entonces se  dirigieron la palabra. Esto es sintomático porque una buena amistad no se interrumpe drásticamente sin que haya un motivo importante. Pero prefiero dejarlos a ellos referirse a la interrupción de esa amistad. El punto es que no son viejos amigos, fueron amigos, pero no lo son. De modo que esta frase encierra el deseo de que no lo vean como lo que en realidad es, porque a continuación dispara contra Milanés con todas sus baterías ideológicas proveídas por la eficiente oficina del DOR.

“Burda y desamorada forma de expresarse Pablo y el hecho de haberlo hecho en Miami, meca del anticastrismo, sin el más mínimo compromiso afectivo”. Se refiere a Miami como meca del anticastrismo, lo que delata que de inmediato sale a la defensa de Castro y lo coloca en directa sintonía con el dictador y sus métodos subversivos. Pero, ¿dónde debió hacerlo si no en el sitio donde le hicieron la pregunta?; no creo que merezca la pena trasladarse a ningún otro sitio para declarar que es un barbarie lo que hace la policía política contra las Damas de Blanca y otros activistas disidentes en la isla; cualquier lugar es bueno para condenarlo. Y en lo que toca a la “meca” del anticastrismo, como se le suele llamar, no es un secreto que aquí residen los más declarados opositores y críticos del Castrismo hegemónico y no es por gusto.

Ahora bien, ¿a qué amor alude el Sr. Rodríguez al calificar de desamorada y burda la declaración de Milanés?; supongo que se refiera al amor que él mismo le distingue a los octogenarios líderes de la cúpula de poder y en especial al “Comandante en Jefe”, como acostumbra a llamarle Silvio a Castro en sus cortas conversaciones o en sus paupérrimas intervenciones como diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Obviamente su amor por Castro no cambia a pesar de que éste desempeñe el principal papel como autor de la represión general contra los cubanos, puesto que es un amor enfermizo, desprovisto de humanidad, de dignidad, tal como el del esposo engañado por la mujer adúltera. Un amor sin condiciones, sin límites, total. Es su problema padecer de una enfermedad que a mí me repugna. No hay que escandalizarse por repudiar los abusos que se cometen contra los cubanos; hay que escandalizarse porque un grupo de oportunistas extiende alfombras de inmoralidad y concubinato ante el paso de los autores del horrendo crimen de dejar que muera de hambre un prisionero en protesta contra sus carceleros.

“Pablo está convencido de estar a la altura de lo que cree de sí mismo y que lo seguirá defendiendo a su antiguo amigo aunque lo incluya entre los despreciables que siguen defendiendo la revolución”. ¡Vaya defensa la que le está haciendo a Pablo Milanés el Sr. Rodríguez! Todos estuvieran sorprendidísimos ahora si en lugar de hacer estas declaraciones las hubiera respaldado como le corresponde hacer a alguien que se cataloga a sí mismo como un viejo amigo.

Me gustaría que Silvio identificase en qué lugar se ha metido la revolución que dice defender. No la veo por ninguna parte. La revolución que decapitó la dictadura de Batista en 1959 con el apoyo de obreros y campesinos cubanos, el mismo líder se encargó de sepultarla adhiriéndose a la órbita comunista. Fidel les robó la verdadera revolución a los cubanos y la convirtió en un frenesí de egocentrismo desmesurado.

 Si defender esa revolución que dejó de existir hace ya mucho tiempo es adoptar la posición de un grupo considerable de intelectuales  y artistas cubanos en respaldo a la sentencia de un tribunal de inquisición moderna condenando a muerte a tres jóvenes cubanos, entre ellos usted, Silvio y no Pablo, su querido y viejo amigo como le llama, no es porque Pablo no cerrara filas en torno a la virulenta nomenklatura que desgobierna la isla, sino porque asumió una actitud de honor y valor ante tan desproporcionado fallo que solo se sostenía en el interés desmedido de convertir el hecho en un objeto de terror para evitar su repetición y el descalabro de la imagen de paraíso en la tierra que “pintan” los ideólogos del régimen, actitud que fue vista con perspicacia por los alabarderos del  castrismo y encriptado su nombre junto a otros “de interés de la máxima dirección”_ apelativo con que se conoce  al capataz mayor.

¿Qué hizo el autor del “Reparador de Sueños” ante semejante ignominia?; se alió al grupo de los “vencedores” y estampó su rúbrica en el endemoniado documento de respaldo o, como le  llama usted, el que instara a “cerrar filas” alrededor de la revolución., condenando al paredón de fusilamiento a tres jóvenes que trataron de materializar sus sueños. Sueños aunque no sean iguales a los tuyos, pero sueños al fin; los de ellos, lo que ayudaste a arrancar. ¡Revolución!, ¿qué revolución es esa que no acepta señalamiento o crítica alguna de los cubanos? ¿Qué revolución es esa donde no hay cabida a la discusión, al debate, a la búsqueda de otros caminos que no sea el de Patria o Muerte? ¿Qué Patria, qué Muerte? La única patria que existe es para los que tienen el privilegio de disfrutar de sus bondades por el cargo que ocupan. La única muerte que existe es para los demás. ¿Qué revolución es la que defiende, Silvio, si la que conozco es la que ha desinstalo todas las instituciones democráticas y privado a los ciudadanos de la defensa de sus principales derechos constitucionales ante la amenazante y avasalladora aplanadora del estado? ¿Qué tipo de revolución es esa que defiende, Silvio, que coarta los derechos inalienables de reunión y expresión de personas que piensan distinto a los mandatos oficiales y pretenden hacerse escuchar, empleando desde los más sofisticados hasta los más deplorables medios? ¿Qué revolución es la que impone su posición oficialista aplastando los intereses individuales?; ¿no se hizo para defender al ciudadano precisamente de los abusos del poder?; y, ¿a dónde fue ese propósito? Su  revolución, Silvio, la que dice defender condenando a su viejo amigo de forma pertinaz y pública con las consiguientes consecuencias para él, fue guillotinada, parafraseando la francesa y el verdugo es su líder.

En tu revolución enamorada, Silvio, algunos lacayos se convierten en similares esbirros a los que existían en la odiosa tiranía de Batista que se hizo rodear de policías que reclutaban torturadores, que apretaban el gatillo para acallar los reclamos de libertad o les extraían ojos y uñas; apologizándolos al derribar pequeños aviones civiles desarmados, cargados de esperanzas o estampando tu firma en la sentencia a muerte de tres jóvenes negros soñadores.

Jorge B, Arce

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Respuesta a spot en el blog "Ciudadano Cero"

Solo sugiero que los que griten o aplaudan en el Arena o en la Piragua en respuesta o reconocimiento a un talento musical, no están haciendo otra cosa que expresar su admiración por la manifestación del arte que ejecutan. Sin paralelos. Sin ideología.
Ah, pero si los que se reunen en aquél o en éste sitio para gritar o aplaudir identificados con la trayectoria ideológica del artista, entonces están ejecutando un acto cívico-político y un derecho conocido como libertad de expresión. Entonces no se trata de admirar un artista y su talento, sino de enjuiciar políticamente alguna presunta actitud inconveniente o conveniente al juicio de quienes rechiflan o aplauden.
Alguno me dirá, como ya algún enanito me ha soplado al oído, que la persona humana no puede desdoblarse, que ha de marchar paralelamente en su quehacer general. Estoy de acuerdo, pero de lo que se trata es que por tratarse de personas públicas reconocidas, ambos temas marchan muy unidos, casi inseparable a la luz de la mayoría y es entonces cuando criticamos ambas posiciones según nuestro propio criterio.
Estoy de acuerdo que los cubanos creen que tienen siempre la verdad y de ahí la algarabía en un hecho tan simple como sustituir un foco fundido. Es la mala educación ancestral en el entorno familiar, es el ajiaco de Don Fernando Ortiz o la hipercrítica de Mañach. Es todo junto. Es la intolerancia ladinamente fecundada y reproducida en la conciencia civil cubana a lo largo de más de 50 años.

Jorge B. Arce

lunes, 5 de septiembre de 2011

Respuestra en el blog del blogger cubano apellidado Barata a su spot "copiado" de cualquier libro de historia de escuela primaria en Cuba.


Por Jorge Gómez Barata

Percibida de modo académico, como objeto de estudio, la emigración es un fenómeno económico y social, en ocasiones asociado a coyunturas económicas o políticas adversas y otras a oportunidades. Para los europeos, el descubrimiento de Nuevo Mundo y la fundación de los Estados Unidos fue un hecho feliz que vinculó la emigración a magnificas alternativas individuales.

La que puede ser considerada la primera oleada migratoria desde Cuba a Estados Unidos estuvo relacionada con la derrota de los patriotas en la Guerra de los Diez Años que, para ponerse a salvo de la venganza y la represión hispana y sobrevivir económicamente se refugiaron en Norteamérica.

La existencia de una colonia cubana en Nueva York, Cayo Hueso, Tampa, Luisiana y Florida, predominantemente patriótica y nacionalista, hizo posible que José Martí no sólo allegara recursos financieros para reiniciar la lucha, sino que organizara el Partido Revolucionario Cubano y reclutara entre los emigrados a muchos de los oficiales y combatientes para una nueva empresa independentista.

El que muchos de los patriotas cubanos sobrevivientes de la guerra de 1868 y otras luchas posteriores y sus familiares, junto con los obreros tabaqueros cuyas fabricas, para evadir restricciones comerciales coloniales fueran trasladadas a Cayo Hueso y Luisiana y que el propio José Martí, entre otros miles de cubanos, residiera y trabajara durante 15 años en los Estados Unidos, arrojó un saldo positivo para el desarrollo y la maduración del proceso político cubano.

Por paradójico que resulte el nacionalismo maduro y el antiimperialismo que caracterizó a parte de la intelectualidad, el sector académico y a sectores de la clase política cubana, tiene sus raíces más profundas en la experiencia norteamericana de nuestros nacionales que en aquel país entraron en contacto con el pensamiento social más avanzado, incluyendo el socialismo. Carlos Baliño que fuera colaborador de Martí estuvo entre los fundadores del primer partido marxista cubano.

Por vivir intensamente, trabajar y participar en la política norteamericana, conocer su lengua y su cultura, dominar a fondo las interioridades de su sistema político, estar familiarizado con el comportamiento de sus sabios y de sus hombres de empresa y también con la mezquindad y la corrupción vigente allí, permitieron a Martí y con él a miles de cubanos, adquirir una visión política y un horizonte conceptual que ninguna universidad podía propiciarles. Como escribió en una de sus conocidas metáforas, Martí vivió en el monstruo y le conoció las entrañas, mas no estuvo solo.

Para bien y para mal los procesos políticos cubanos y la obra de construcción nacional cubana, han estado mediatizadas por la cercanía, la influencia y los intereses geopolíticos de los Estados Unidos que hasta 1959 tuvieron en Cuba una especie de factoría. Ese hecho originó que la liberación nacional, el rescate de las riquezas del país y la obra social de la Revolución lesionaran intereses empresariales norteamericanos en la Isla, hecho que obligatoriamente no tenía que provocar un antagonismo insalvable pero que, al coincidir con la desmesurada y absurda política de la administración de Eisenhower y Nixon, adquirió matices extremos.

Fue ese binomio, al que se sumó la mente políticamente retorcida de Allen Dulles, a la sazón Jefe de la CIA, elaboró la peregrina idea de usar la emigración cubana como arma contra Fidel Castro y la Revolución y producir un vaciado de Cuba, acogiendo masivamente no sólo a la burguesía, la oligarquía y los ripios del régimen de Batista, sino también a la intelectualidad liberal y a miles de técnicos, profesionales y trabajadores. Aquella política politizó a la emigración cubana hasta límites demenciales.

Convertidos en instrumentos de la política de un gobierno extranjero contra el país en que nacieron, usados a veces como soldados a sueldo, llamados también mercenarios y convertidos en rehenes de manipulaciones diversas, los emigrados cubanos han sobrevivido y sus elementos más avanzados resistieron, fueron firmes, íntegros y coherentes y están listos para asumir una nueva etapa y actuar en nuevos escenarios. Nadie dice que será fácil. De eso les cuento.

Respuesta en el blog al blogger cubano apellidado Barata a su spot “copiado” de cualquier libro de historia de escuela primaria en Cuba.- http://pedaleandoavapor.blogspot.com

Mísero es el calificativo que más se aviene a su…cómo llamarle, “compañero”, comentario o bufonería? o, en el peor de los casos, PLAGIO? Su escrito ha sido copiado de un manual de marxismo-castrismo de los años 70′ y editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Revolucionario de Cuba. Me recuerda aquella revistita editada por el mismo departamento con que se “bombardeaba”, literalmente, a todo tipo de organizaciones cubanas como libro de cabecera; cito: “…ya leíste el manual del DOR de este mes?; pues si no lo has hecho no dejes de hacerlo antes de ir a la reunión de hoy porque el secretario (comisario político en otras latitudes, lo tiene como biblia.”


En algo usted tiene la razón: Determinado círculo de intereses ha estado manifestando intenciones de acercamiento político – económico hacia Cuba desde antes de que usted y yo hubiéramos nacido. Eso es loable y es beneficioso para ambas partes, aunque usted, viciado por la doctrina que ( enriquece? ) sus neuronas suela repetir que la proximidad de ambos países supone un descalabro en la independencia de Cuba.
Ni siquiera voy a tratar lo que representa en cifras la proximidad de los dos países; ni siquiera voy a referirme lo que representa estar tan cerca del mayor mercado del mundo en términos económicos; si lo desea le puedo transferir el website donde podría atracarse de datos antes de atracarse de otra cosa. Solo voy a referirme al hecho que usted separa para el final como elemento asociado en la estructura de una entrevista porque su mensaje quiere ser claro: Atacar el exiliado cubano. Si hubiera querido dejar en bambalinas su ataque a los cubanos que optaron por emigrar a tratar de cambiar su vida personal, no el curso de la historia de la isla, porque es su derecho, hubiera colocado el párrafo final en medio de su “comentario”, para que quedara bloqueado en el consciente y permanecido en el subconsciente. Sin embargo, como lo dejó sucintamente expuesto, puedo decirle que su opinión sobre el exilio cubano tal vez se deba al despecho por no recibir parte de lo que sostiene al pueblo cubano y a su desgobierno.

Tal estado de cosas en las nuevas relaciones de los emigrantes cubanos hacia cualquier otra parte del mundo no deja de ser una especie de castigo impuesto a c… contra cualquier estado de derecho, contra los cubanos que han decidido abrir un nuevo camino en otras tierras, derecho declarado desde 1954 por una de las organizaciones internacionales más  importantes y de la cual Cuba, representada por su  “desgobierno”, es signataria. Ese castigo impuesto no solo en la confiscación de bienes, acciones y derechos en el momento de abandonar el país, sino en encarecer cualquier trámite consular, aduanero, de envíos, de enlace telefónico, de impuestos, etc. Es un castigo, “compañero”, que aceptamos por el consabido beneplácito de ayudar a sobrevivir a en la finca de Castro a nuestros familiares que quedan en el olvido.


No será eso, caballero, lo que hace que maldiga al cubano exiliado?


No me atrevo a pensar de que usted sea el pescador que no separa el pescado cuando lo captura.


Y si de veras le interesa, lo que dudo, pues lo creo un mensajero y no un creador auténtico de mensajes, sostener un debate transparente, respetuoso y PERSONAL sobre el tema del exilio, le invito a tener un tour por el exilio cubano. Cuanto se del tema se lo ofrezco, ahhhh, y sin cobrarle nada. No, gracias, de Cuba lo sé casi todo, no me ofrezca nada, se lo ruego.
Otra vez, gracias.

Jorge B. Arce