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martes, 13 de septiembre de 2011

Estrategia del totalitarismo actual.

¿Qué opciones tienen los pobladores de países sometidos a un régimen personal como los sucedidos a lo largo del siglo XX y XXI; Cuba, por ejemplo y ahora Venezuela,_ que transita a paso redoblado hacia un totalitarismo consagrado en todas sus instituciones jurídicas_, cuando el jefe de estado elegido democráticamente o arribado al poder mediante revoluciones y/o luchas intestinas o con sus vecinos, inicia una serie de acciones progresivas, sutiles, engañosas para destruir y desmantelar las instituciones democráticas, adueñarse de los órganos judiciales y usurpar el poder legislativo?.

Aun cuando estas acciones tengan lugar a la vista de todos los nacionales y del resto del mundo, incluida la discutible Comisión de Derechos Humanos de la ONU, ninguna fuerza ni autoridad hemisférica o internacional podría tomar medidas para detener el proceso de desmantelamiento democrático sin violar el concepto jurídico de soberanía y bajo la anuencia del reconocimiento expreso o tácito de ese gobierno.

Este tipo de ente solitario sostiene sus acciones de desmantelamiento en dos enemigos intangibles: La pobreza de la mayoría y la guerra irregular de un enemigo externo muy poderoso en contra de los intereses nacionales. Tal ha sido el patrón estratégico a estas dictaduras de izquierda, cuasi fascistas,_para no lastimar a los izquierdistas de buenos sentimientos e intenciones.

El primer elemento, la pobreza o extrema pobreza, tiene a ser subdividía en la secuela de males que arrastran y han provocado los gobiernos falso-nacionalistas anteriores y las acciones en contra de los intereses patrios de la oligarquía nacional interesada únicamente en aumentar sus ganancias y que han apoyado a los gobiernos anteriores.

Esta posición es generalmente bien vendida a las masas populares,_francamente su número es de un 60-70 % del conglomerado nacional_, debido a la verdadera situación social en que viven alejados de los beneficios potenciales que podrían disfrutar como ciudadanos del producto de la riqueza nacional si el sistema contara con un régimen de equidad y distribución más justo.

Esta circunstancia es hábilmente explotada por los líderes totalitarios imponiendo planes tendientes a aparentar que rescatan las riquezas del país de los monopolios nacionales o internacionales y ser redistribuidos en programas asistenciales dirigidos a los más pobres. Es una sutil estrategia de “compra de apoyo” en forma de extorsión: “…te damos asistencia médica gratuita pero tienes que echarme una mano con los votos de tu familia para mantener estos beneficios”

Las ideas económico-populistas del socialismo renovado, son, evidentemente, una mercancía ideológica que el consumidor adquiere ignorando a sabiendas que esta trocando su libertad individual para colocarlas en manos de un selecto grupo a cambio de contar con algunos beneficios más morales que físicos. Acceso gratis a determinados servicios y situarse en primer plano de la escena política del país  enfrentado como resultado de esta política, pues “el pueblo” tiene un papel protagónico en la maquinaria propagandística...

Los slogans de defensa de los recursos naturales en beneficio del pueblo, la posibilidad de gobernar el país y tomando decisiones mediante organizaciones como el poder popular y otros de representación con delegados o diputados u otras artificiosas estructuras de poder ciudadano, dan una tónica al pueblo de protagonismo en los cambios que se implementan el que surte efecto de domino porque la oposición ataca estos cambios y el poblador promedio se siente atacado por la oposición. Resultado: le retira el voto.

El discurso consecuente de preparación y lucha contra un enemigo muy poderoso que amenaza atacar y destruir “las conquistas del pueblo”, es un factor aglutinador en torno al grupo de liderazgo o al líder, en su caso. Es importante en este proceso mantener presente el discurso de la posición oficial, la existencia de una amenaza latente. No es por gusto, pues esta amenaza coadyuva a solidificarse la posición del líder que inevitablemente invita al pueblo a unirse a él en esta batalla épica de David contra Goliat. Este conflicto de baja intensidad que cada día alimenta el líder en sus apariciones, enmascara realmente sus verdaderos propósitos que es el desmantelamiento de las estructuras de la tripartición de poderes y su balance para convertir el estado en uno de carácter unipersonal y unipartidista con pleno dominio de las instancias judiciales y del órgano legislativo.

Esta consecución de eventos arroja un resultado inalterable: los más pobres y desfavorecidos adoptan una posición de respaldo al liderazgo revolucionario parcializando las estructuras democráticas a ese grupo. A la vez se convierte en enemigo de las demás clases sociales. La clase media y la acaudalada dejan de ser vistos como personas afortunada y recompensadas por sus esfuerzos personales para avanzar y triunfar en la vida obteniendo beneficios materiales, para convertirse en enemigos en virtud de la ley marxista de Lucha de contrarios y la utópica Distribución igualitaria de las riquezas nacionales. Es el epitafio de la propiedad privada, distintivo inseparable de la libertad individual y hábilmente disfraza el inmenso poder del estado en Propiedad Social de Todo el Pueblo. Ha nacido la subcasta anexa al liderazgo patriotero y nacida de él, la de los funcionarios y dirigentes del estado. Las multitudes acaban de decapitar a las clases propietarias de la mayoría de los bienes para ofrecérselos en bandeja de plata al líder que los manejará a su antojo anteponiendo la etiqueta distintiva e insoslayable de “interés social”.

La soñada y anhelada utopía de distribución equitativa desaparece con la explosión del globo lleno de consignas revolucionarias y reaparecen los desastres económicos y sociales producto de la mala e inepta administración de los bienes y recursos de todo tipo, así como la aparición de la corrupción administrativa de altas proporciones en todo el entorno social y administrativo, impronta estructurada hábilmente por la casta de funcionarios que deben alimentar sus ambiciones personales.

En este nuevo escenario ya las consignas revolucionarias de contenido social no son otra cosa que eso, consignas y el nivel de vida se deteriora a ojos vista parejamente a la desconfianza en el grupo de poder que se desacredita además por el conocimiento público de ciertas “culpitas” que aparecen  de vez en cuando a pesar del férreo bloqueo a la información.

La ausencia de conocimiento e información sobre la actividad gubernamental y sus resultados, son los verdaderos enemigos del razonamiento para entender qué no está funcionando bien. La represión a los reconocidos derechos de información, expresión y reunión marchan paralelos a la existencia de medios que difundan la realidad político social.

¿Cómo podrá percibir esta manejada realidad el ciudadano común? No ha habido enfrentamientos con los representantes del régimen importantes. No hay otras voces opuestas al poder. Se requiere de permisos del propio gobierno para visitar otros países. Los medios de difusión de noticias extranjeros están fuera de sus manos. Entonces, ¿Cómo saber?, ¿Cómo entender?, ¿Cómo encontrar la verdad?

La real e inequívoca percepción del ciudadano común es la que absorbe cada día, cada año en su devenir de supervivencia y de ser “blanco” de un verdadero diluvio de tergiversación de información y de instrumentos ideológicos de propaganda.

Toma años elucidar de qué lado está la verdad en un panorama conflictivo como el narrado y que viene diseñado expresamente a ese fin. No hay chispa de revuelta porque el régimen ha elaborado y ejecuta un formidable sistema de apaciguamiento de inconformes y disidentes; a los primeros los coloca en posiciones donde pueden obtener prebendas que les permita mejorar su estándar de vida y de los segundos se libra mediante el destierro. No asesina, no desaparece; solo en casos en casos extremos; por ello no hay chispas de rebeldía.

El perfeccionamiento del sistema totalitario se basa en el ocultamiento o tergiversación de la verdad y en la difusión de rumores. Ello provoca la duda que surte un efecto paralizador, inmovilizador por sí mismo.

A mi juicio es importante quebrar la mejor empalizada que protege a ese régimen: Difundir la información. Cuando el ciudadano común maneje la información general de su país, maneje la verdad cruda y desnuda, se encontrará en la posibilidad de enjuiciar las situaciones y tomar partido. Si el régimen se basa en la mentira, la verdad hará más libre a la gente, los que adoptaran en un principio una posición de resistencia pasiva: No colaborar en forma alguna con el gobierno.

El régimen totalitario se entroniza en el apoyo de las multitudes. Sin ese sostén se derrumba solo.

Jorge B. Arce

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