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lunes, 17 de septiembre de 2012

Manipulación de la irritación.


Manipulación de la irritación.

A la luz de los acontecimientos en el Oriente Medio durante los cuales las sedes diplomáticas de USA en Egipto, Yemen y Libia han sido blanco de ataques armados protagonizados por supuestos civiles como represalia a las imágenes de Internet en las que Mahoma es ridiculizado, sin dejar de ser una manifestación de la libertad de opinión de un residente en los Estados Unidos, derecho amparado por la constitución y que es respetado desde el primer mandatario hasta el último estadounidense, pero que a la “forma de ver” del Islam representa una especie de blasfemia religiosa.

Muchos pensaron que decapitando al No. 1 de la organización terrorista-islámica Al Queda, Bin Laden, el peligro y las acciones hostiles contra Estados Unidos y sus intereses en el mundo iban a cesar o al menos disminuir. Vemos que no es así.

No soy adicto a las llamadas “teorías de las conspiraciones” que abundan en el cine, pero me inclino a creer que esos ataques armados no son otra cosa que la manipulación de los sujetos airados con las imágenes para obtener un fin político. Supongo que todo comenzó cuando esos elementos aislados manifestaron su malestar lanzando gritos e improperios en la calle o en pequeños círculos como ya hemos visto en otras oportunidades de las micro  revoluciones del Oriente Medio. Y que los círculos más radicales islámicos han sabido aprovechar para convertirlos en un arma contra Estados Unidos.

Lo primero no es censurable ni debe sorprender a nadie, puesto que el sistema social imperante en las tres naciones donde se produjeron los ataques, han estado dirigidas durante décadas por regímenes autocráticos y autoritarios, con contadas y limitadas libertades civiles. La libertad de expresión, por ejemplo, ha sido un lujo en tales sitios porque aparte de que la Sharia se manifiesta en la vida cultural y social, los sistemas políticos que han imperado por decenios han sido totalitarios.

De modo que pensar y expresarse distinto a tal dogma y la consecuente represión no es un quehacer que puedan darse los habitantes de esas naciones tal y como ocurre en Estados Unidos. Por ello es entendible que la libertad de pensamiento y expresión, tal como se ejercitan en nuestro país más la globalidad de los sistemas de intercambio de información brindan, provocan tales consecuencias en esos sectores.

Pero eso es una cosa y un ataque a una embajada es otra; es un acto no de expresión de pensamiento, sino un crimen condenable hasta en tales países. Es cierto que las imágenes son crueles con los personajes que representan los actores de acuerdo con los dogmas religiosos islámicos y que ciertamente no hay ni una sola gota de arte en tales imágenes por lo que el malestar es entendible y crea un sentimiento de solidaridad entre los que lo expresan; considerando que en esos países las familias obligan a los descendientes a practicar la fe diariamente, se desprende que el numero de irritados es alto, sumamente alto. Al Queda sabe eso; se mueve en tales escenarios. De ahí que resultara fácil redirigir esa irritación en busca del caos. Unos discursitos enaltecedores y envalentado res; unos fusiles de asalto y lanzacohetes disponibles, un bombazo y estallará la irritación.

El caos de uno de los objetivos que persigue cualquier ataque terrorista. Espero que nuestros analistas políticos y de inteligencia marquen las pautas.

 

Jorge B. Arce

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