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viernes, 7 de septiembre de 2012


Telefonema indiscreto.

 

_Rinnnnggg, rinnnng, rinng

_ ¡Diga!

_Aló, Comandante…

_Espere, no… ¿quién?... ¡Ah, presidente Chávez, es usted!...

_El mismito, pues…

_Espere, el comandante está ocupado en este momento…espere, le voy a comunicar…espere…espere.

Pasan algunos minutos.

_ ¿Si?, ¿eres tú, Huguito?

_Sí, mi comandante, ¿cómo anda?

_Chico, he tenido días mejores…perdona si te hice esperar un poquito, estaba en el sanitario; es que no anda bien de la barriga desde que echaron abajo el Muro de Berlín y el Cabecimanchao me traicionó en 1990, chico.

_ ¡Ahhhh, mi comandante!, pero le llamo porque quiero hacerle una “consultica”… ¿puedo?...

_Claro, Huguito, pero que no se atrasen los barquitos de petróleo, chico. La semana pasada solo entró uno…chico.

_Bueno, comandante, no pasará más, pues. Les ordenaré a PDVSA que cumplan lo prometido, pues. Pero el caso es que me están robando, comandante.

_ ¿Cómo es eso, chico?

_La gente de mi gobierno que compra los insumos en el exterior, Fidel, están desviando “dineritos” hacia cuenta en bancos extranjeros a su nombre, pues. Lo sé porque tu gente de inteligencia acá me pasó el recadito por debajo de la mesa el otro día.

_Oye, chico, los revolucionarios debemos estar preparados para enfrentar este tipo de actividad del imperialismo que no cesa en sus ataques contra Cuba y Venezuela.

Te digo que yo podría colocar a tu disposición un selecto grupito de gente “incorruptible” e incondicionales a mí, que manejarían tu dinero de las cuentas especiales de la reserva. Sólo tienes que darles los números y las contraseñas y deja eso en mis manos. Te aseguro que no te robarán más esos lacayos del imperialismo.

_ ¡Epa, comandante!, ¡Qué bueno que pueda contar con su ayuda, pues!. El caso es que no puedo confiar en nadie después del cuentecito tuyo del cáncer del tamaño de una pelota de beisbol. He perdido seguidores en Twitter, Facebook, en Barrio Adentro y hasta afuera. Me miran con ojeriza.

_Deja eso en mis manos, Huguito.

_Pero y el Ministro, comandante?

_ ¡Encárgate de él, chico!, ¡no voy a estar resolviéndolo todo!

_Pero.. ¿cómo?...

_Con un regalito, chico…un viajecito de un mes a Europa, un yatecito…qué se yo…

_ ¡Epa, comandante!, ¡verdad que usted es un genio!

_Pues claro, chico. Ese asunto está en mis manos, pero…que no me falle el petróleo, chico. Y te dejo, que tengo que regresar al sanitario.


Jorge B. Arce

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