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domingo, 9 de septiembre de 2012

Acerca de la manipulación religiosa.


Preguntas sobre la fe.

Al iniciar este pequeñito intento de ensayo sobre un tema tan polémico y peliagudo; que desata pasiones en muchos, trato de no reto rizar mis ideas para no convertirlo en repetición de lo que han sugerido otros, sino en resultado de la observación y el análisis, porque me anima la esperanza de escuchar lo que otros opinan sobre el asunto.

Entiéndase correctamente este propósito. No pretendo atacar a nadie ni a nada en particular. Tampoco es un acto reflejo de defensa; es el resultado de la meditación. Así es que, si a alguien le resulta contradictorio o errado, le ruego, por favor, que lo comente en este espacio.

Fe primitiva.

Los ancestros del actual ser humano que habitaban el planeta en casi todas las latitudes; dueños de un pensamiento rudimentario sobre el mundo que le rodeaba; “diseñado”, principalmente para sobrevivir enfrentando un medio hostil desde el punto de vista climático como de lucha permanente contra depredadores provistos de la capacidad de matar a otros animales ( el hombre incluido), eran incapaces de responder al por qué y cómo se producían ante su vista fenómenos físicos y químicos por causas naturales. Ese ser primitivo (humanoide) y de instrumentos (armas) rudimentarias y que crearon con sus propias manos: ¿de dónde vino?;  ¿Cómo fue colocado en medio de aquellas interminables llanuras, montañas o densos bosques? A esa formidable pregunta dos vertientes opuestas del pensamiento moderno la responden también en oposición: Por obra de un Ser Sobrenatural y Omnipotente, Dios y por los efectos de la selección natural y desarrollo y transformación de las especies (teoría darwiniana). La primera corriente de pensamiento, de profundas raíces mítico-religiosas, basa esta afirmación en la fe de no ver pero creer según las sagradas escrituras conservadas por los siglos milagrosamente. Su antípoda argumenta su teoría en la observación científica auxiliada por ramas afines como la Antropología, Geología, Biología, Espeleología y otras aun más modernas.

Cito esta controversia filosofal no con el ánimo de disentir de una u otra, sino como el inicio que sostiene a este trabajo: La fe.

Nace de una inicial posición de pensamiento para explicar un fenómeno difícilmente definible en un momento determinado. Digamos, por ejemplo, la disyuntiva de aquel hombre primitivo que se sintió empequeñecido, asustado y temeroso, todo a la vez, ante la observación de una descarga eléctrica en medio de una tormenta, así como de sus consecuencias para el árbol blanco de la misma. En tanto observa el árbol ardiendo y experimenta la ceguera temporal producida por el deslumbramiento_todo fácilmente explicable ahora_, solo pudo creer que “algo” fuera de su alcance visual, pero existente, había provocado tal hecho. El dios del trueno y el fuego empezó a formularse en su mente desprovista de “conocimiento” de forma inmediata como respuesta a lo visto. En otras palabras: La creencia que existía algo que poseía un poder de tal magnitud fue una consecuencia de no poder entenderlo por otras vías. No es de extrañarse; hoy dia, a pesar del acceso a la información que cualquiera posee, muchos son embaucados por un manipulador de mentes que aprovecha ese primitivismo latente para lucrar.

Esos manipuladores actuales tuvieron también sus “ancestros” en la horda primitiva; los sacerdotes o brujos no surgieron por gusto. Fueron los intérpretes de lo que los dioses querían transmitir a través de rayos, truenos, lluvias, inundaciones, volcanes, terremotos, eclipses y nevadas permanentes.

Pero la fe, como otra forma del razonamiento humano, fue transformándose con el paso del tiempo y con la influencia del propio hombre para obtener beneficios de ella.

No exagero. El primer sentimiento del hombre primitivo fue el del sentido de la propiedad. Lo mío. Lo tuyo. Los límites a lo tuyo y lo mío. Lo que puedo conservar para mejorar, para vivir mejor, para no pasar frio, para dormir más cómodo. El sentido de dominio está asociado al de la propiedad. De nada sirve con poseer un bien si no podemos acudir a él para beneficio propio cuando lo deseamos. Durante el Matriarcado, los hombres no poseían a la mujer como bien. Ella disponía con cuál macho aumentar su prole. El hombre y la mujer no eran vistos entonces como algo privado, como propiedad. Durante el Patriarcado fue distinto; la mujer pertenecía a un solo hombre y poseía el dominio que imperaba sobre ella para evitar que copulara con otro hombre de la horda.

Desde la presunta existencia de un conglomerado de dioses que observaban de cerca las acciones del hombre e influían en ellas mediante signos o señales que “interpretaban” los hombres encargados de interpretarlas u hombres de fe; desde el curandero hasta el sacerdote actual, hasta la existencia de un dios único y maestro de la vida, la muerte y más allá de ésta, los seres humanos se han inclinado en una u otra vertiente surgida del grupo social y lugar geográfico (culturas).

El monoteísmo judaico-cristiano tuvo que enfrentar la violencia dominadora del Islam mediante la oposición de la violencia. Otro rasgo característico de la fe: La conquista; proceso que duró cientos de años y que produjo la muerte a decenas de miles de personas movilizadas en torno a la fe.

Pero… ¿alguno de los dioses nombrados de uno u otro bando fue quien decidió tal camino de violencia? Por supuesto que no, al menos no existe evidencia directa pues las citas del Yavhe guerrero del viejo testamento no son suficientes indicio científico de prueba o al menos no se le considera así por las personas ajenas a la fe cristiana.

Piénsese que no hay un solo ejercito que no posea  una “bandera de combate” antes de guerrear. Así como imagen de un pez se consignó como elemento de identificación de los primeros cristianos durante la persecución, torturas y muertes a que fueron sometidos hasta el emperador Constantino, la Media Luna y la Estrella se convertía en el símbolo del Islam para conquistar con la fe el occidente; eran utilizados para sostener una posición político-ideológica.

Lo que digo es que el hombre es quien se ha escudado y ocultado tras la cruz o la media luna o el Buda regordete para trazar una estrategia de poder y manipulación de multitudes. No estoy colocando la duda de la existencia de Cristo Rey o de Alá, sino la impúdica manipulación por entes oportunistas y enfermos de poder hizo de los signos de la fe y comercializaron imágenes y milagros.

Baste recordar cómo los ritos religiosos eran protagonizados precisamente, por los individuos que detentaban el poder; los faraones egipcios, los obispos cristianos o lo césares romanos, sin hablar de de la acumulación de riquezas lograda por las altas cúpulas de poder religioso al amparo de la fe y bajo la premisa indiscutible de que riqueza es poder, elementos que legitimaban la persecución de individuos ateos u opuestos a sus paradigmas religiosos o rituales masacrando a miles mediante el sable, la cruz o convirtiéndolos en alimentos de leones de circos.

La historia nos muestra esta realidad en pleno apogeo de la etapa de reinado, de republica e imperio romano y más tarde, durante las Cruzadas Cristianas, alentadas por la iglesia como oposición al Islam invasor y rescatar los sitios sagrados convirtiéndose después en vía de pillaje.

La fe moderna.

Extrapolando las visibles diferencias de la práctica de la fe en las distintas regiones del planeta, puedo decir que es incesante el trabajo de los religiosos para fomentar los adeptos. Actualmente se estimula a quienes son habituales fieles, bajo la premisa de la necesidad perenne de “salvar las almas”. ¿A qué viene eso?; a motivos de riqueza y poder.

Este obrar es más frecuente hallarlo entre las denominaciones evangélicas y protestantes (casualmente nacidas recientemente entre los finales de 1940 y 1950 en Estados Unidos como ramificación del protestantismo iniciado por Lutero) y temo que la contribución de sus fieles a las arcas de la congregación (diezmo o diez por ciento del total de ingresos), sea el resorte de esta conducta.

Pero sobre todos los exámenes que podamos hacer sobre este hecho, lo cierto es que la fe se ha convertido en un fenómeno cultural básico con raíces en la familia. Ancestralmente los padres inculcan a los hijos el deber de enderezar su vida con un comportamiento de fe, preparándose para la salvación del alma (pilar estratégico de todas las confesiones: Soportar con valor, frugalidad y entereza la vida actual para disfrutar de la vida futura). Esta es una exigencia de aceptacion que no lastima a nadie y mucho menos atenta contra los poderes civiles e institucionales de cualquier estado. Sin embargo, en distintas regiones y sociedades, en el presente y en el pasado, miles y millones de seres han sido victimizados por diferencias de fe.

Manipulación de doctrinas de fe con ánimos de poder.

Pero lo más contrastante en el empleo de la manipulación de la fe y su uso para extender su dominio sobre más seres, es el actual quehacer doctrinario de las ramas más radicales del Islam que ofrecen una interpretación extensiva de las enseñanzas del Corán y convertir en marionetas virtuales a muchos adeptos logrando su transformación en armas potenciales de destrucción masiva. Parte de ellos los hemos visto actuando en el derribo de las Torres Gemelas o haciéndose estallar en mil pedazos en medio de una multitud religiosa. Todo en nombre de Alá. ¿Es Alá quien decidió eso?

Ha sido hasta el momento, la más cruel y asesina forma de obrar por los seres humanos contra otros seres humanos en nombre de alguna entidad religiosa. Nada tiene paralelo a convertir en “bombas vivientes a niños, mujeres y hombres en nombre de Alá. Y es obligatorio preguntarse: ¿es sabio como creyente dejarse arrastrar por aquellas palabras que en nombre de Dios pronuncian los manipuladores de conciencia que convierten en arma asesina al ser llamado hijo de dios? ¿es un fiel creyente el que perteneciendo a alguna confesión religiosa como la Iglesia de la Cienciología, se deje atrapar en los argumentos de esta entidad para defenestrar a sus propios hijos y padres manteniendo un status de adhesión y defensa de la iglesia en contra de sus progéneres?.

Hasta aquí hemos apreciado que determinadas personas que ostentan elevados e importantes posiciones en las denominaciones religiosas aprovechan ese poder moral sobre adeptos para adormecer el entendimiento y redirigirlos en otra dirección de conveniencia para aquéllas. Es lo que, afirmo, hay que considerar siempre y esto no constituye una afrenta a los religiosos; mujeres y hombres de vocación de entrega de la vida propia en beneficio de los demás, tal como enseña el magisterio eclesial y la doctrina de la fe. Esos están excluidos de mis reflexiones que apunto. Solo digo que hay que estar alertas sobre cualquier intento de revisión de las bases de la fe o una interpretación extensiva de sus raíces que suponga dañar de alguna forma a terceros aún cuando no sean de la confesión propia. Tal postura no entraña ninguna interpretación correcta de fe conocida hasta el momento; aunque sí tal vez de alguna secta con ropajes religiosos.

Practicar algún tipo de fe prepara al individuo para enfrentar las más difíciles realidades de la vida moderna. Poseer la fe en la Salvación Eterna es un increíble paradigma que demuestra la pequeñez del hombre ante lo infinito que le rodea. Diría que un hombre provisto de fe es un ser con mucha suerte, fuerza, generosidad, benevolencia y perseverancia; recordemos el ejemplo bíblico de Job

Es bueno tener fe. Es hermoso practicar la fe mediante la conducta propia. Es ese el verdadero propósito de la fe: Amor.

Jorge B. Arce





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