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sábado, 29 de octubre de 2011

Sobre adjetivos, adverbios y superlativos.



Les pregunto a ustedes que tienen resistencia para navegar en este blog y leer estos spots: ¿Han visto alguna vez a un tipo bien feo ?bien feo? Yo no he visto a un tipo bien feo. Por ningún motivo sería bueno que lo fuere. Sin embargo, sí he visto a un atipo muy feo. Tampoco he visto a una mujer bien bonita sino a una muy bonita. Si fuera correcto decir que una mujer es bien bonita, también tendríamos que añadir a nuestro léxico el término de que "aquella es una mujer mal bonita", o no ?. De la misma forma que la economía en Miami no está bien jodida, sino muy jodida. Imaginen que si la economía de Miami estuviera bien jodida eso quisiera decir que está bien que ande patas arriba, que no prosperen los negocios, que haya pocas inversiones, que disminuyó el turismo y que las casas han bajado de precio. Siendo así, no creo que nadie quiera que la economía de Miami está bien jodida, en todo caso malísima o muy mala, o lo que también simplifica las cosa: “un verdadero desastre”. Nótese que nadie dice que Anacleta se hizo un corte de cabello que le quedó desastrosísimo o muy desastroso, suelen decir en este nuevo argot: "bien bonito", aunque, repito, nunca oigo a nadie decir que "mal bonito", será por eso de la hipocresía.

Tampoco he tenido la lamentable desdicha, como muchos por ahí afuera, que han tenido “un día bien malo”. Porque, oigan: tener un día bien malo es como decir: Mal malo; no es eso algo como un jodido disparate ?.Y así pudiera llenar los espacios del blog con estos disparates que desconsideradamente algunos_que se justifican en ser bilingües_, para escamotearse de la crítica justa el mal uso de los adjetivos, adverbios y superlativos.

A propósito de bilingüismo no soy bilingüe, que se sepa_, pienso que no lo son los que no dominan correctamente ambas  lenguas. No basta escuchar, comprender y articular los sonidos de una lengua ajena a la materna para llamarse bilingüe. Se requiere su correcto uso. Y modestia aparte, me temo que día por día soy testigo de barrabasadas de la lengua castellana que son balbuceadas por ciertos personajes de anuncios publicitarios que gozan de verdadero prestigio, al menos sus productos, talento o conocimiento específico de un tema y resultan invitados por alguno moderador de un programa de debate de noticias en vivo a través de la TV.

De igual modo sucede con ciertos anuncios publicitarios de productos donde se colocan palabras inexistentes como méndigo por mendigo o mascara por máscara, por citar un ejemplo.

Pero lo más llamativo es la facilidad con que estos malos usos contagian a otros, que al ser cuestionados justifican la incorrección argumentando que llevan muchos años en Estados Unidos. Este es otro de los puntos escollantes en el miameo, culpar a Estados Unidos de las inconcordancias paramétricas que cometemos ex profeso para juistificar nuestras inconsistencias o errores.  Por eso es importante mantener cuidado en el uso correcto del idioma y acudir al diccionario cuando se duda acerca de cierto tema.

Jorge B. Arce.

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