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viernes, 6 de abril de 2012

Los "encomenderos" voluntarios revolucionarios.


Los encomenderos voluntarios revolucionarios.



Uno de los escollos que entorpece el pleno desarrollo de la iniciativa individual en Cuba, es el examen y monitoreo constantes que determinadas entidades (a nombre del estado), desarrollan sobre diferentes temas. El Internet es uno de ellos.

No cesan de organizar conferencias, encuentros, debates, conversatorios y toda una suerte de actividades dirigidas a examinar y valorar  los pro y los contra que se pueden esperar durante el acceso de la población. Siempre buscan PRO y CONTRA. Es como si el Internet u otras novedades (no tan novedades para el planeta, pero sí para Cuba), se tratara de un "mal necesario".

Estos funcionarios se pasan la existencia mediocre de su vida intentando demostrar que saben algo y optan por descubrir lo que ya ha sido descubierto.

Después de tantos y tantos años de explotación del Internet hasta en algunos sitios de la pedregosa Afganistán, escenario de dos guerras cruentas continuadas sin contar la de los propios Talibanes contra los pobladores, se le trata como lo que es: Un servicio disponible para quien pueda costearlo. En Cuba no. En Cuba la Internet es un Alien que debe ser colocado en cuarentena y sin importar las consecuencias culturales, sociales y económicas, se revisa ese "ser del más allá" hasta la saciedad; chequeos, pruebas, hasta el detector de mentiras le aplican a la inmensa red porque es importante para el Sistema o el Estado, como quiera que se le llame, impedir que los "gérmenes" que la Internet trae consigo, arrastre a los cubanos a acciones impredecibles o conductas impropias del Socialismo.

Esta actividad la revisten de un ropaje de "preocupación legítima y auténtica" de Papá Estado con sus ciudadanos y encomiendan a los "encomenderos" _que nunca faltan por las necesidades de inventarse un puesto donde lucrar algunos materiales o un bienestar asociado a las proyecciones personales de propios proyectos_, y escriben páginas y páginas interminablemente aunque sólo tengan que decir en el epílogo que la Internet es MARAVILLOSA.

El caso es que estos "encomenderos" no hacen más que obstaculizar el protagonismo que el propio cubano de a pie debe efectuar con su propia vida. Se la pasan argumentando qué es bueno y qué no es.

Si le preguntan a la mayoría si necesitan que esos encargados de su seguridad psicológica y de conciencia les sugieran lo que es malo o no, les contestarán con un rotundo NO.

Nadie necesita esos profesionales-corcho, que inventan especialidades para no admitir que carecen de contenido de trabajo.

La Internet es un objeto de consumo y cada cual, sin asesoramiento, ha de juzgar si lo que allí, en ese enorme espacio, encontrará, le conviene o no le conviene. Tanto que hablan, declaran, profetizan, prometen, planean dejar de conducir a los cubanos de la mano para que no se "estropee" el pensamiento por el Papá Estado, y a cada vuelta de la esquina surge un nuevo pretor de conciencias.

Deténganse ya de indicarle a los cubanos hacia dónde tienen que mirar y hacia donde no. Cada hombre es dueño y señor de su instinto y voluntad. Respeten esa privacidad individual y dejen de argumentar que hacen el bien en pro de la revolución, personaje ficticio que sólo existe en la mente de los desgraciados que no quieren dar su brazo a torcer.

Jorge B. Arce

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