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jueves, 8 de marzo de 2012

El Dr. Geovany Jiménez. La declaración de su huelga de hambre.



El blogger cubano Dr. Geovany Jiménez, suspendido de su profesión por reclamar derechos civiles en carta dirigida al Ministro de Salud cubano, ha mostrado que sabe reclamar sus derechos con una actitud legal y correcta. Como de costumbre, la administración cubana no responde estas quejas elevadas dentro del marco general y al cabo de 5 años, se declara en huelga de hambre para que le restituyan sus derechos legítimos.

La reacción de los visitantes de su blog “El Ciudadano Cero”, ha sido variada. Como es de suponer, encuentra apoyo, aliento y también denostación.  Como soy un visitante consuetudinario de ese website por la pulcritud de sus contenidos, le expresé lo que pensaba de su decisión y que aparece a continuación. Un día después, reconsiderando todos sus spots anteriores sobre el mismo tema, la reclamación, le envié el mensaje que aparece con el número dos.



1

No puedo dejar de pensar desde que he leído su ultimátum, en lo valiosa de su vida que acaba de colocarse en el latente riesgo de perderse en toda su plenitud. Me resulta difícil opinar en semejante situación y prefiero apoyarlo en su intención respetando su legítima voluntad fortalecida por haber sido mancillada por sus verdugos ideológicos, nefastos burócratas disfrazados de patrioteros escudados en un falso amor a la Patria. No puedo evitar temer por su vida dado que su vida para esos bastardos no vale nada y estarán tal vez pensando que quizás con su actitud les quite el dolor de muelas que tal acto les produce. Vea usted lo que ha ocurrido a quienes tomaron ese drástico y dramático camino. La vida humana de la gente del pueblo que tal gobierno está obligado a defender sin consideraciones ideológicas, no tiene valor para ellos. Es la verdad.


Sea fuerte en su empeño si es lo que prefiere. Hágase secundar por personas capaces de en casos extremos decidir en atención a sus intereses. No lo haga sólo porque correrá el riesgo de que su actitud sea re direccionada acusando la imposibilidad de expresarse por sí mismo con plenas facultades.


Le admiro.



2
He terminado ahora mismo de leer y releer los comentarios que fueron colgados en su blog en respuesta a su declaración de huelga de hambre para mover al gobierno a reinstalarlo en su condición de médico. Realmente ya le he dado mi opinión respecto a esa decisión que muchos, gracias a Dios, reconocen como personal. Sin embargo, dado el giro que el spot ha tenido debido a los comentarios de disímiles direcciones ideológicas y humanas que ostenta ahora a las 7 pm, siento el deseo de valorar los argumentos más importantes que esas personas han aportado con buenas unos, con malas intenciones otros.


Imagino que usted tiene la oportunidad en este momento de monitorear esta página por usted mismo o con la ayuda de algún amigo. Le aseguro que no se está perdiendo nada porque encuentro en los comentarios más adversarios que amigos sin mencionar algunos tonos groseros y fuera de lugar, tanto que por un momento pensé que estaba de nuevo en una bronca callejera de Centro Habana. A esos no tiene por qué prestar atención. Quien denigra, ultraja, mancilla, insulta y descalifica no merece sino compasión por la extrema pobreza de su materia gris en funciones. Esa actitud sólo demuestra un alma sin rumbo cargada de odio y de envidia. No lo tome en cuenta.


En cuanto a quienes tratan de apoyarlo moralmente, claro, ofreciéndole una especie de lealtad o fidelidad, dude porque nadie que no ame a su propia vida puede amar la de otro y de hecho a usted. Puede que ese consejo carezca de dobles intenciones pero de todos modos no es sano.


Considere que varias personas que lo conocen personalmente no han dudado en desacreditar su decisión y puesto en duda su integridad moral y eso, sin que sienta el estómago aún retorcerse por el hambre.


Pero le confieso algo. Soy abogado y como tal pienso cuando analizo el mundo a mi alrededor y no es coherente la actitud ciudadana, individual, valiente, legítima y empleando los recursos legales que esa propia administración y algunos derroteros administrativos le brindan que usted ha venido utilizando desde su primera nota de protesta reclamativa ante quien y como corresponde ( aún le falta el entorno judicial en contra de la propia administración ) para adoptar una conducta desesperada como la de declararse en huelga de hambre. Eso, permítame llamarle amigo, no es coherente, es como si de repente usted haya olvidado el protocolo legal y esté de pie en una tabla sobre la borda con el agua cuajada de tiburones. No lo entiendo, créame. Y por favor, no me hable de honor mancillado que vivimos en 2012 no en el siglo XVIII; no necesita ofrendar su vida para probar su verdad, no es necesario en absoluto. Usted, hasta el momento_ con la complicidad de la propia administración que le ha respondido con el silencio, que en Derecho es una respuesta_ , a mí me ha demostrado que tiene la razón sin considerar la posición de la contraparte que obra de forma ilegítima, porque le debe una respuesta y porque utiliza el silencio administrativo para demostrar que su reclamación no tiene valor para ella.
Sujétese de eso. Localice un abogado experimentado en estos derroteros administrativos que existen en Cuba, no lo dude. Indague. Visite los bufetes no solo capitalinos, hay otros que cuentan con profesionales preparados y con fuerza moral para estremecer los estrados hasta el Supremo. Créame.
Pero le repito, la huelga de hambre está fuera de lugar aunque le reitero mi respeto por ser su decisión personal. Y me temo que no logrará nada con ello., porque si la administración pretende conferirle su pedido lo haría sin la presión de semejante acto contra su propia vida pues lo primero que harían sería descalificarlo como un ciudadano y convertirlo en un mercenario pagado por el “Imperio”. No propicie esa situación porque usted no necesita una historia que lo absuelva, sino su talla moral.
Gracias.


Post Scritum: No quiero dejar pasar la oportunidad de invitarles al blog del Dr. Jiménez: "El Ciudadano Cero".

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