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sábado, 20 de octubre de 2012

Ciudadanos o sociedades sin control.


Ciudadanos o sociedades sin control.

 

Los seres humanos atraviesan un intenso andar desde que son independientes emancipados de la tutela de los padres hasta que fallecen.

Su conducta, alcance y consecuencias de sus decisiones durante el trayecto suelen a veces ser tan transcendentales que gravitan sobre el individuo durante varias etapas.

Como sabemos, es más vulnerable en las etapas relacionadas con la pubertad, donde los retos son constantes y la curiosidad peligrosa.

Es un hecho demostrable que cuando ese individuo en su etapa de mayor vulnerabilidad cuenta con buenos tutores y ejemplos, conforma un carácter y una personalidad que los convierte en seres responsables y creativos.

Como ser social, el humano requiere de un contacto y relación constantes con otros individuos, de ahí que fuerzas psicológicas importantes como el amor filiar, el amor al otro individuo, a auto prepararse, al trabajo, a las artes y otras manifestaciones, desempeñen un rol decisivo en el inicio, desarrollo y fin de ese largo y embarazoso camino que conocemos por vida.

Ser responsables de la familia es el más importante de todas las responsabilidades que debe aprender el ser humano. Es tan importante que la impronta que pueda cifrar en su empeño lo trascenderá. Ser responsable de la familia obliga al hombre y a la mujer a esforzarse por conseguir honradamente lo necesario para su supervivencia en un medio social que como sabemos, tiene tendencia a encarecerse.

En este punto hay que comprender correctamente que ese amor responsable por la familia está limitado a los esfuerzos propios y no de terceros.

Con frecuencia observamos a nuestro alrededor que individuos que conforman una pequeña familia, se comportan con marcada tendencia a obtener ilícitamente, o mejor, deshonestamente, algunos bienes o beneficios de origen sociales a cuenta de gobiernos locales, estatales o federal.

¿Cómo lo hacen? Muy simple. Madres de hijos pequeños solicitan ayuda a esos programas alegando que son madres solteras y que no consiguen ganar lo suficiente para sus hijos y ella misma en los bienes primordiales. Esos programas proveen a esas madres, provenientes de los fondos públicos, de una ayuda que les permite abastecerse de lo necesario para la canasta familiar: alojamiento, alimentos, vestidos, electricidad, cuidado de menores. Merece la pena indicar que esos programas reciben los fondos de las recaudaciones de impuestos sociales, o sea, las contribuciones que hacemos todos por beneficiarnos de una sociedad organizada y con ayuda como la que indico.

Pero realmente esa madre no es soltera. Ha mentido. Posee una pareja que trabaja y gana un sueldo, vive junto a ella y con mucha, mucha frecuencia es el verdadero progenitor de uno o todos los hijos. Esa mujer ha mentido y lo ha hecho con afán de lucro pues lo que ganan juntos les permite solver sus necesidades más apremiantes. Pero eso no basta. Prefiere mentir por disfrutar de otras bondades de la sociedad de consumo; teatros, peluquerías, autos del año, cruceros de placer, spas, ropa de moda, etc. Eso es bueno, disfrutar de tales bienes ayuda a recompensar el desgaste del trabajo diario y sentirse con fuerzas renovadas para reiniciar un nuevo ciclo. Pero… ¿y su integridad?; ¿y su deber con la sociedad?; ¿y su reciprocidad con los demás?

En su casa tendrá instalado el televisor 3D LED de última generación, el equipo de audio, buenos muebles, alacena repleta, poderoso auto en el parqueo, closet con ropa a la moda y de marca. Alguna que otra vez en el año hará una gira de placer en uno de los cruceros disponibles; podrá atender su apariencia personal en buenos y recomendados lugares. Aparentará lo que ciertamente no es. Pero estará satisfecha porque en su estereotipo, el que quiere “venderle” a los demás, se concibe que este “realce” sea necesario para escalar posiciones y alimentar su ego.

El que haya leído estas notas se dirá que si es o no una persona de éxito o si merece sacrificar esos conceptos éticos a fin de obtener ese nivel de vida.

Lo que hay que preguntarse es si esos programas de ayuda están diseñados  para gente muy lista o para gente que de veras necesita de ellos. Y si esa gente “muy lista” están o no haciendo daño a la comunidad.

Las riquezas que genera un país como Estados Unidos son inmensas. Las públicas son obtenidas indirectamente del PIB a través de los impuestos. Esos fondos recobrados se distribuyen en interés del área de donde provienen para ser utilizados en aquellos incosteables como determinados niveles de la educación y la atención médica, a menores y ancianos; a inhabilitados y a personas que no pueden valerse por sí mismas.

La política y estrategia impositiva debe responder a un estado actual de los niveles de vida y no a un patrón tradicional. Debe marchar aparejado a investigaciones del comportamiento social, como el del supuesto expresado con anterioridad; ese es un patrón marcado en nuestra sociedad actual del comportamiento social generalizado; es una forma de obrar, de falsificar la realidad individual para obtener una ventaja económica. Es un fraude.

Jorge B. Arce.

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