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viernes, 19 de abril de 2013

Estrategia del entretenimiento político.


Estrategia del entretenimiento político.

¿Qué propósitos persigue en realidad el proyecto de lucha contra la homofobia liderado por la Sra. Mariela Castro, hija del presidente cubano Raúl Castro? Veamos si los hechos esenciales de ese proyecto responden al legado histórico del régimen.

-Cuba ha sido desde su surgimiento como república y aun antes, una nación conformada por directrices “machistas”, lo que supone que el espacio para personas inclinadas a “amar” a otras del mismo sexo, es ínfimo.

Cuba ha sido gobernada, con independencia de la ideología, por funcionarios machistas, fruto del hábitat donde se fundieron. Pero la última pléyade de gobernantes ( léase los Castro), han sido, sobre todo el primero, especialmente represores de los homosexuales, incluso más que con las lesbianas, amparado en su discurso importado de la extinta URSS y el resto de Europa Oriental. Esa represión fue extremadamente cruel a niveles oficiales en los primero años del triunfo de la revolución en el año 1959, cuando los homosexuales fueron condenados hasta por 2 años de trabajo forzado en campos de concentración a la usanza hitleriana y stalinista, lugares tristemente conocidos como las UMAP’s o Unidades Militares de Ayuda a la Producción.

Fueron recluidos un amanecer de cualquier día, al despertar, cuando soldados del Ejército Rebelde y los incipientes milicianos de las Milicias Nacionales Revolucionarias, llamaban a sus puertas y los empujaban encima de los camiones que se encargaban de conducirlos hacia esos campos. Un despertar de pesadilla para todos aquellos “maricones”, epíteto gentilicio con que se conoce en la isla a hombres que gustan de otros hombres, pero que destila la verdadera esencia de la repulsa social contra éstos encumbrada en los genes de los cubanos. Encima de esos camiones, semidesnudos, sin sus pertenencias, bajo la cómplice mirada de todo el vecindario y bajo el abucheo de un montón de imbéciles e ineptos, los despachaban para registrarlos y meterlos entre las alambradas que marcaban el perímetro de esos campos.

-Junto a los homosexuales también hacinaron a otros “deshechos” y “lacras” sociales que debían ser reeducados con las premisas del hombre del siglo XXI, según ideario de Ernesto Guevara, o sea, a hombres de fe, laicos y religiosos, así como los llamados “gusanos” y más tarde contrarrevolucionarios y disidentes.

-Por años la posición de la más alta dirección del país apadrinó estos métodos de represión a la libertad de pensamiento, si bien posteriormente fueron modificadas y no tuvieron el descaro del principio, considerando la necesidad de que el aislado gobierno ante organizaciones humanitarias internacionales por estos temas, obtuviera mejor puntuación.

A la luz de estos desmanes históricos, ¿qué fin busca el gobierno cubano, arropado en la imagen de Mariela Castro, con este movimiento de lucha contra la homofobia en el marco público sin antes apuntar hacia los verdaderos homofóbicos?

Tal posición recuerda a la que las FARC de Colombia han adoptado en las conversaciones de paz promovidas por el presidente Santos y que se desarrollan en La Habana, pues se consideran “victimas” del conflicto armado de unos 50 años de duración.

Si de veras la dictadura cubana deseara adoptar una posición humanitaria y tolerante, su líder debe reconocer públicamente aquellas persecuciones y abusos a los derechos civiles de sus ciudadanos, para que el cambio de la compostura “social” nazca primero que la individual y de un hecho previo, el reconocimiento de la culpa y la responsabilidad. Después…ya veremos.

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