jueves, 16 de mayo de 2013

Pedaleando a vapor: Estadísticas que ayudan a decidir.

Pedaleando a vapor: Estadísticas que ayudan a decidir.: Estadísticas que ayudan a decidir.   Es un hecho que amplios sectores del país se encuentran preocupados sobre la inmigración, no co...

Estadísticas que ayudan a decidir.


Estadísticas que ayudan a decidir.

 
Es un hecho que amplios sectores del país se encuentran preocupados sobre la inmigración, no como tema de una agenda partidista, sino como un hecho con consecuencias.

 
Algunos creen que esas consecuencias son solamente sociales, porque están involucrados los sentimientos humanos de millones de seres que entraron ilegalmente a Estados Unidos en la búsqueda de una vida mejor, de un futuro no tan nítido como promisorio. Pero no es así, la repercusión económica cuenta.

 
Heritage Foundation, tratando de conceptualizar la incidencia de legalizar a 11 millones de inmigrantes ilegales, elaboro un informe tomando la cifra de 11.5 millones de indocumentados como partida aunque nadie sabe la cifra exacta, y concluyo que esa legalización incrementaría 3.1 trillones en impuestos por el resto de esas vidas tomando 30 años como edad promedio de cada uno del total de inmigrantes.

 

Pero el asunto es que ellos recibirían también por concepto de servicios sociales y ayuda la descomunal cifra de 9.4 trillones en el mismo lapso de tiempo. Evidentemente los contribuyentes deberían pagar la diferencia de 6.3 trillones de dólares y esto a partir de que el proyecto de ley dado a la luz establece un periodo  de espera de 10 años que sería cuando comenzarían a recibir beneficios y servicios del gobierno que lo pagan en impuestos.

En este sentido, la educación, por ejemplo: Los hogares con un universitario pagan en promedio 50 mil al año y reciben 24,300 en beneficios, lo que ofrece un balance positivo a las arcas públicas.

 

Por el contrario, los hogares donde el cabeza es graduado de secundaria, se pagan 19 mil en impuesto al erario y se reciben34 mil con un balance negativo.

 

En los hogares que el nivel educacional es inferior a secundaria, se pagan 11, 400 dólares y se reciben 46,500. Huelan comentarios.

 

De manera que el gran problema que sale a la luz, es la aportación que con el pago de sus impuestos harían los indocumentados que se les concede el derecho a insertarse en el programa serían mayoritariamente compuestos por familias de menor capacidad educacional, pues, lamentablemente, los niveles educaciones son de secundaria o menos en el caso de la mayoría, pues de lo contrario no emigrarían. Eso significa que la legalización es un lastre económico para los Estados Unidos vistos estos datos. Vale entonces preguntarse: ¿Le resulta un negocio viable a los Estados Unidos legalizar todas estas personas?

 

(Nota: Tomados los datos de El Nuevo Herald May 13, 2013)

 

 

 

jueves, 25 de abril de 2013

Pedaleando a vapor: Cruel hipocresía.

Pedaleando a vapor: Cruel hipocresía.: Cruel hipocresía.   En los medios de prensa nacionales hay un determinado grupo de personas relacionadas con el periodismo, los show...

Cruel hipocresía.


Cruel hipocresía.

 

En los medios de prensa nacionales hay un determinado grupo de personas relacionadas con el periodismo, los shows, la noticia y el activismo cívico que se pronuncian continuamente sobre tres temas controvertidos de la actualidad:

 

-el control de armas;

-la presencia de las cámaras de vigilancia en las calles y espacios públicos y

-la inmigración.

 

Y percibo algo sintomático en esas opiniones sobre aspectos que están relacionados entre sí por un mismo catalizador: la libertad individual, base de los fundamentos de la nación.

 

Estados Unidos de América es la sociedad que goza de mayores libertades en todo el planeta. Es un hecho indiscutible.

 

Es aquí donde usted tiene la posibilidad de diseñar, emprender y conquistar sus sueños o el más loco de sus proyectos sin que nadie se le interponga (hablando en términos de razonabilidad).

 

Nadie le pregunta de dónde viene, a dónde va. Si cree en algún dios o en todos los dioses o en nada. Nadie le bloqueará el paso como transeúnte, lo contrario, se lo franquearán en todas partes. Nadie le mirará insistentemente por más de 5 segundos ni le criticarán ese ridículo sombrero que se empeña en colocarse todos los días. Tampoco le criticarán su animosidad a poseer 10 o 20 mascotas ni a veranear en invierno. Puede, sin ser rechazado, trabajar en dos o tres lugares, si lo soporta. La policía nunca lo detendrá mientras conduce a menos que haya infringido una regla o su actitud sea razonablemente sospechosa.

 

No es por admirar la estatua de la libertad, las Everglades o el puente de San Francisco que la gente se “la juega” tratando de alcanzar territorio norteamericano.

 

Aquí es donde se rozan la inmigración ilegal y la posesión de armas. Los que opinan sobre el control de armas expresan que deben monitorearse los antecedentes del comprador previamente a la adquisición del arma, así como capacidades de cargador y tipo. Pero un momento. He adquirido tres armas distintas en los últimos tres años y no he conseguido llevármela a casa sin antes recibir el vendedor el beneplácito de la policía. Así que no está muy claro para mí esta afirmación, pues opino, en mi caso, que han alterado la verdad. Ni siquiera en los Guns Shows el adquirente puede llevársela sin que se requieran sus antecedentes. Y hablo de primera mano.

 

Y si ese es mi caso, que no soy excepción, presupongo que se produce igual en todos los demás.

 

Luego entonces, ¿de cuál control sobre la venta de armas hablan los detractores?

 

El caso más reciente en Connecticut el autor no era un poseedor de armas, la sustrajo del lugar donde su madre la guardaba, no adquirió en una tienda de armas ni requirió el permiso para portarla. Lamentablemente se trató de un enajenado mental y de una negligencia considerable de su madre.

 

Comprendo también que estos cuestionadores de la libertad de movimiento basan sus expectativas en la deducción de que los malhechores podrán disponer de menores oportunidades si circulan menos armas, lo que es un disparate y una agresión al derecho de poseerlas. Y me recuerda al director de escuela que prohibió a sus alumnos comer caramelos para evitar que arrojasen las envolturas en el patio escolar. Es un disparate porque sólo hay que deducirlo colocándose en los zapatos de un rufián que planee eliminar a otro sujeto con un arma de fuego. No lo haría con su propia arma adquirida en Florida Guns o en otro establecimiento, sino que la adquiriría del mercado negro para entorpecer la pesquisa policial que rodea a un crimen.

 

Esa posición de secuestrar la libertad de acción que disfrutamos los que residimos bajo el imperio de la bandera de las barras y las estrellas coarta la libertad y crea un nefasto precedente social y judicial.

 

Y lo contrastante con esta posición lo es el hecho de que estas mismas voces que aúllan para imponer control a esa libertad, se colocan en el lado opuesto de otros que quieren condicionar la solución a los 11 millones de indocumentados a rigurosas condiciones y a la hermeticidad de controles fronterizos. Es decir, de un lado enclaustran más el ejercicio del derecho a adquirir un arma de fuego por conveniencias de razones personales y de otro aflojar la cuerda para que esa cifra de gente desconocida adquieran el acceso a la libertad que gozamos los que hemos cumplido con las reglas y se oponen a remediar tratados con Méjico sobre la “porosidad” de la frontera que separa ambos países, así como de los hechos derivados de ese tránsito ilegal desde aquel país por personas que delinquen para lograrlo y que allí están los comandos de los tres cárteles de la droga más peligrosos del hemisferio con ramificaciones en los propios Estados Unidos.

 

Y esas mismas voces son las que se “desgarran las vestiduras” contra las cámaras de vigilancia porque “invaden” nuestra privacidad; ¿qué privacidad, señores? Es ridículo. Esas mismas cámaras que acusan de “robarnos” nuestros misterios personales como cojear, mirar el trasero de las mujeres con que nos cruzamos o explorar las fosas nasales con un dedo, son las mismas que “cazaron” a los autores del atentado de Boston. Hay que destacar que en esta guerra que los extremistas islámicos le han declarado a Estados Unidos por su cuenta y riesgo y actuando desde las sombras, sus agentes libran las acciones en “un campo de batalla” que son nuestros trenes, buses, maratones, edificios, etc. Por ello, cuando son descubiertos, se aplican los procedimientos determinados para su captura como combatientes terroristas en el campo de batalla en medio de una guerra, no como asaltantes de bancos.

 

Estos mismos críticos del reforzamiento de la defensa de nuestra integridad gozan tomarse fotos con los más humildes, adoptando poses de bienhechores. ¡Cruel hipocresía! Son los mismos que en sus espacios cierran puertas a los más conservadores, les atacan en cuanto tienen oportunidad tratando de desacreditarlos a toda costa.

 


Pedaleando a vapor: Carta abierta al Sr. Daniel Shoer, El Nuevo Herald...

Pedaleando a vapor: Carta abierta al Sr. Daniel Shoer, El Nuevo Herald...: Carta abierta al Sr. Daniel Shoer.   Le agradezco personalmente que haya publicado su trabajo denominado “A caballo regalado…”, ap...

Carta abierta al Sr. Daniel Shoer, El Nuevo Herald.


Carta abierta al Sr. Daniel Shoer.

 

Le agradezco personalmente que haya publicado su trabajo denominado “A caballo regalado…”, aparecido en El Nuevo Herald de 24 de abril, en el espacio En Foco, donde trata su investigación sobre los trajines de los asambleístas de la Florida respecto al manejo de la propuesta de $ 9,800 millones asignados por el gobierno federal para asegurar a un determinado número de floridanos de escasos recursos, entre los que me encuentro yo.

Admiro el ejercicio objetivo de su profesión pues forma parte del andamiaje de una saludable sociedad democrática, al encargarse de cuestionar a los oficiales electos durante la ejecución de sus obligaciones. Sin embargo, usted se queda a medias al publicar su trabajo porque pudo identificar a aquellos legisladores que votaron en contra de aceptar el ofrecimiento millonario para cubrir los cuidados médicos, así como las razones que aquéllos tuvieron para hacerlo. De haber profundizado en tales especificidades, ahora los electores estaríamos en oportunidad de “interactuar” con aquellos que nos representan.

Gracias, le repito, pero valiéndose de su credencial de reportero pudo tener acceso inmediato a las actas de votación y señalar en el mismo espacio a quienes se olvidaron de los que representan.

 

Jorge B. Arce

sábado, 20 de abril de 2013