miércoles, 13 de junio de 2012

Había una vez una islita.


“Había una vez una islita.”

Una islita en el Norte del Caribe, justamente entre el “Norte” y el “Sur”…



Moraleja: “A quien buen árbol se arrima, buena sombra cobija”. ( De autor desconocido y extraído del compendio de refranero popular cubano).



Contra-Moraleja: “…pero no siempre…” (Extraído de los tropezones que uno se da a través del camino que se llama Vida).



I Parte. (De cuando un italiano navegante, venido a menos, no había descubierto a América  todavía por error pues en serio lo que buscaba era Las Indias, tierras de las que se hablaba en todos los periódicos, en el cine, en la tele, en los pasillos…y también mucha mierda por los pasillos de la Corte de Castilla.)



Había una vez una pequeña islita habitada por unos inditos de piel cobriza, cabellos lacios negros y encuerusos, que lo único que sabían hacer era sembrar yuca, pescar Chopitas Cagonas en la playita de la esquina; anguilas y cangrejitos en los riachuelos, así como tumbar cocos de agua. Lo hacían de mala gana pero no les quedaba más remedio.

De vez en cuando se reunían en la plazoleta del “cacicazgo” a celebrar la victoria del team que ganara el último campeonato de un cuasi-futbol con una pelota hecha de fibras vegetales porque las de aire no podían usar porque no se habían inventado los compresores ni los gas station. Allí celebraban el equipo que ganó, el cumpleaños 12th de la hija del cacique (el cacique era como una especie de alcalde, pero…sin tener que dirigir  ni bomberos, oficinas de impuestos, tasadores, inspectores de parking area, y tampoco sin traje y corbata ni secretarias con piernas en Especial), lo que significaba que dentro de par de días, la chica se estaría casando con uno de los inditos que poseyese mas yuca sembrada que los demás y que fuera soltero, of course.

Se me olvidaba decir que en el salón de reuniones (coño, confundí el escrito…), en la plazoleta bajo los rayos del sol del Caribe que por entonces era menos ardiente que ahora, también celebraban los bautizos de los nietos del cacique (que por cierto eran bastante, puesto que éste tenía el derecho de la primera noche de todas las casamenteras; era así aunque esta isla no formara parte del archipiélago británico).

Estos inditos vivían reunidos en familias monogámicas, lo que supone que alguna que otra vez el marido de Susana se la agarrara a puñetazos con Jacinto, el cónyuge de Sofía porque el primero le tocó una teta a esta última haciéndose el distraído mientras asaban una jutía en honor al nacimiento de su octavo hijo. Eso era casi seguro porque las mujeres no podrían usar sostenes debido a que en aquella época no se habían inventado ni Macy’s tampoco había abierto una tienda por los contornos.

Dicen que a estos inditos les llamaban Tainos y uno de los gallegos más viejos de mi pueblo, Allende, contaba que su tátara-tátara abuelo que tuvo 17 hijos con una indita, le había contado que cuando llegaron allí los descubridores, por allá por la Bahía de Nipe (que entonces no era de Nipe porque no había compraventa porque no existía el capitalismo todavía, sino que era una bahía que no tenía dueño); ¡era de los inditos, caramba! En una ocasión en que todos ellos estaban comiendo chicharroncitos de puerco espín ( que llegaron a la islita nadando desde África porque había una fiebre desatada que los mataba a todos y prefirieron arriesgar sus vidas atravesando el Atlántico que morir abrazados de esas fiebres sospechosas de haber sido “sembradas” por los cazadores furtivos de puercos espín que lucraban vendiendo sus espinas para utilizarlas como agujas hipodérmicas pues por la época los inventores andaban un poco ocupados jugando villar, tomando cerveza Beck y mirando los traseros de las camareras); y bebiendo una cerveza que hacían fermentando la yuca ( y dale con la yuca de nuevo ); que era amarga como la puñeta pero que les acarreaba tremenda nota porque como solo comían yuquita y chopitas estaban “fuera de fonda”. Entonces uno de ellos, que aún no había cogido una nota, se dio cuenta que había dejado de ver a su mascota,_una preciosa  jutía Conga que era tuerta, por cierto_,y que empezó a andar y desandar por todos lados buscándola y voceándole:



_ ¡Siquitrilla!

_ ¡Siquitrilla!

_ ¡Siquitrillaaaaaaaaaaaa!.

Y siguió gritando, ( claro qué le contestaría la jutia que encima de tuerta era sorda…), y así llegó hasta el barrio vecino ( fe de errata: léase cacicazgo donde dice barrio), dando gritos por su querida mascota Siquiatrilla y una mujer indita que se encontraba trepada en una mata de mamoncillo haciendo macitos pa’ venderlos luego en la plaza del mercado, a pesar de que se le “veía todo” desde abajo, of course,  porque no se había habilitado la tienda de Macy’s, como ya dije), le contestó:



_ ¡Ehhh!, ¡Aquí arriba y no mire pa’ rriba, por favor!. ¿A quién búca?.

_A Síqui, mi macota. ¿Ta-í-no?

_ ¡No, no ta’ quí!

_Tá bien.

Y siguió buscando y gritando por su macota, digo, mascota.

_ ¿Qué búca?;

_A Síqui, ta-í-no?

_No, no ta’ quí.

Y dice Allende que su tátara tátara le aseguró que repite que repite se les quedó el nombrete de ta-í-no. Por eso es que cuando los gallegos llegaron en sus botecitos de vela por aquellas playas azules, al tocar tierra los recibieron los ta-í-nos.

Y los recibieron y se quedaron maravillados y se embullaron enseguidita y fiestaron de lo lindo toda la noche tocando tambores de palos secos y flautas de caña brava y sin recato porque las inditas andaban encueruzas y se dejaban manosear las tetas como si fueran de otro,  riendo y riendo y meneando el trasero al son de los troncos secos y dando vueltas como unas chicas fumadoras de marihuana alrededor de las fogatas que hicieron enseguida porque en la islita las madrugadas siempre son muy frescas.

De modo que tan bien servidos como fueron recibidos enseguida cambiaron de planes y se dijeron: “para qué ir a por Las Indias si estas indias son muy complacientes, ¡Ostia!, que aquí estamos de rechupete”;  y se quedaron para siempre para su bienaventuranza y desgracia de los inditos.

Y no piensen que los gallegos eran retardados, nada de eso. Consideren, tal como lo hicieron ellos al verse rodeados de tanto relajo, y tan pronto como consiguieron entender la lengua que articulaban los inditos, comenzaron a preguntarles:

_ ¡Rediez!, y como por casualidad no han visto ustedes por aquí a nadie que se haga llamar Doña Gonorrea?.

Claro, nadie la ha visto. Por allí no andaba nunca ninguna noble señora de pundonoroso nombre que de seguro vestía lindos largos vestidos de seda blanca, sombrero de alas anchas para protegerse del sol tropical con el auxilio de una blanca sombrillita de encajes colgantes y armada de un precioso abanico; (que era la imagen que imaginaron los inditos cuando les preguntaron por tal ataviada dama.

_ ¡Rediez!, y tampoco  habríais visto a otra personilla nombrada Doña Sífilis?.

_” ¡Tampoco, mi rei!”; corearon todos los inditos muy alegres de aprender tanto tan rápido.

_”Pues siendo así…. ¡Nos quedamos, Coño!, que nosotros nos cuidamos de un encuentro con esas damas.

Realmente estaban pensando en que no tendrían que gastar tanto oro comprando planes de seguro médico, ni condones, ni otras cosillas de esas.

A pesar de que los inditos eran muy prolíficos en ese trabajito de hacer fiñes; los españoles muy eficientes matándoles de hambre y rudo trabajo metidos hasta la cintura en el agua de riachuelos, ríos y cuanta palangana con agua se encontrara en los alrededores en busca de Pepitas, Juanitas y Tomasitas de oro, que al cabo de un tiempo tuvieron que irse con “la música a otra parte”. ¡Total!, esas tomasitas, pepitas y juanitas eran muy raras, las damas de compañía inseparables del relajo con las inditas acabaron por visitarlos y empezar a hacer “de las suyas” ( no se sabe cómo llegaron a la islita porque no sabían nadar, ni nada de eso); las inditas que quedaban estaban gordas de comer papitas fritas y Mcdonalds; medio calvas y con granos por emparentarse con las damas de compañía ut supra citadas; barrigonas y con deficiencias olfativas porque no se había inventado el desodorante. Y que aprovechaban el menor descuido de los gallegos para “ir tumbando para Oriente, pues habían escuchado decir que el Son era oriental y los cantantes vienen de la loma y las lomas estaban en Oriente pero más al Sur de la Bahía que no era de Nipe cuando eso.

Para colmo, las inditas más vejigas y fresquitas, se “habían quita ‘o” un poco a los gallegos y andaban en “junteras” con los jodidos negros retintos que ellos mismos había importado desde la costa occidental de África para que “les dieran una mano” en eso de hallar a las muchachitas que rodaban por el lecho de los ríos y porque, según se decía, les daban más alboroto a las inditas que los gallegos y que cuando terminaban sus “faenitas” con las inditas, se colgaban de un caballo al pelo y en cueros y asolaban a machetazos a los rayadillos por toda la manigua de la islita.



II Parte. De cuando los americanos al ver la jodedera que se había armado en el Cerro para formar la constituyente, se brindaron de lo más amistosos pa’ tirar un cabo.



_”Nosotros, los americanos y el gobierno de nuestro country, queremos help to cubans personas a reconstruir la isla después de la destrucción causada por los rayadillos.

Hay muchos americans peoples influyentes en la política de White House, deseosos de invertir su Money para hacer de la isla una bella homeland.”

(Fin de la cita tomada de los compendios. A continuación transcribimos el resto del diálogo de estos empresarios americanos con los siempre presentes hombres de negocios isleños que no tenían mucho dinero pero sí muchas ganas de hacerlo.)

_Yes, míster. Nosotros “estar” agradecidos. La verdad es que the war a acabado con “las quintas y con los mangos” y hasta los lechones están famélicos y las prostitutas enfermas. Los negros con las manos reventa’s de empuñar el machete no son capaces de sonar ningún cuero.

_Mi gobierno, míster constituyente, desea asesorar on legal matter y estructurar forma de gobierno and state. What do you think?



_Thank you, míster american people, nosotros necesitar your colabotarion because the constituyentes querer establecer forma de gobierno igual al Americano.



_ Exactly!,. We pensar que estado presidencialista is apropiado para imprimir debida rapidez para ayudar a reconstruction. Y para empezar, the Treasury Department and The Congress han autorizado más de 20 millones para resarcir pérdidas y edificar hospitals. Además, el next president will be elegido con voto personal de todos, white and blacks peopels. Right?. My gobierno and mi país estar comprometidos a que ese future gobierno will be nuestro aliado y amigo.

_ ¡Bravo!, ¡con certeza, míster americano!



_ ¡No, no necesitar words, necesitar action on agreement!, that like americans peoples.



_No se ocupe, míster, que nosotros le metemos a eso en la costura. Olvídese que será así.



Y dicen que así como así nació la Enmienda Platt ( Platt dicen que era el tipo americano que siempre andaba pensando por delante de los demás y que dijo: “ ¡Coño!, si les damos ayuda tenemos que pedirle algo a cambio!. Aquí en América no hay nada ragalao.), desde la misma Constitución de 1901. Algunos dicen que los constituyentes le “vendieron el alma al dia…al americano”, porque no debieron aceptar esa cofradía, eran los menos en el Cerro; los otros, los más, pensaron que de dónde iban a sacar Money para brindarle a la Libertad alcanzada con tanto sacrificio si no quedaba “títere con cabeza”, porque los mambises, para cortarle suministros a los rayadillos, se la tomaban en primer lugar con los campos de caña que producían el azúcar, que por menos de un millón de toneladas, era lo único que se exportaba para recaudar divisas y algún que otro tabaquito de Vuelta Abajo. Pensaban que había que aceptar el monumento en el malecón con tal de echar a andar la “incendiada” economía de monocultivo y la estructura para dar cobija a los cubanos desamparados, desempleados, huérfanos, lisiados, mal nutridos, sin hogar, sin escuela, sin la “madre de los tomates”. Pero, bueno, ya sabemos que los rojos rojitos tergiversan todo con tal de venderse. Populistas de mierda. Se parecen más a los vendedores por teléfonos en Miami que a los políticos.



Y como los yanquis por entonces, todavía no habían inventado la energía nuclear ni los acorazados propulsados por gigantescos motores de fuel injection, sino cañoneras propulsadas por vapor generados por la combustión de carbón de piedra, dijeron que necesitaban una base de reaprovisionamiento al Sur de la Bahía de Nipe, que para este nuevo entonces sí había sido bautizada así por el arzobispo de Santiago, no de Compostela, sino de Cuba. Por allá por Guantánamo y realmente fue la primera instalación que le dio empleo fijo y temporal al cientos de descendientes de inditos, negros y gallegos que por entonces ya dejaron de llamarse “criollos” para llamarse “cubanos”.



Y quedó todo el mundo contento. Menos los primeros historiadores que le brindaban al mundo la historia desde su punto de vista e interpretación de los hechos en lugar de “construir” los libros de historia compendiando documentos públicos, que es como debe ser, coño.



Y los cubanos, para estrenar el nombrecito, como eran tan proclives a celebrar comiendo carne de puerco asada, ron y mujeres bailando con tumbadoras y claves, andaban de juerga por toda la isla con estribillos conocidos y no tan conocidos como:

“Aé, aé, Aé , la chambelona…♪♪”;

“De dónde serán, Ayyy, mamá…”

Juerga justificada por tantos años de guerra de cubanos contra cubanos, cubanos contra españoles, cubanos contra españoles y americanos y cubanos contra todo el que no gritara ¡Viva Cuba libre! cuando le daban el ALTO por centinelas en una noche oscura en la manigua.

Así pasó el tiempo y un “águila  por el mar”…había nacido la primera república (que por cierto más tarde pasó a ser la última también después de los hechos del Tsunami del 1ro. de enero de 1959), y los cubanos se dedicaron a una de estos dos únicos oficios que daban dinero:

_cultivar caña de azúcar ( pero era un trabajo duro como carajo…)

_a hacer política (más suave, lucrativo, limpio y con garantías de alcanzar logros y placeres personales cagándose en la madre de todos los cubanos en beneficio propio. Es más, se dice que los cubanos fueron los primeros en convertir la política en un negocio criminal controlado y donde el que se bañaba tenía que “salpicar” a los que le rodeaban (como buen tiburón) o…le sacaban del “agua”.

En la actualidad se estima que más de políticos “idiotizados” viven en la isla sin disparar un chícharo, (fíjense si da una forma de vida sin trabajar en el cultivo de caña; aunque para colmo de males, el último de los presidentes “designados”, no elegidos, le dio por desmantelar el cultivo de la caña porque el precio del azúcar bajó en el mercado mundial y los rusos se había  ido tumbando y no le regalaban ni más rublos ni petróleo siberiano.

A pesar de que los politicazos cubanos desde Estrada Palma hasta Batista se encargaban de repartir el erario público sentados en su escritorio diciendo:

_”Dos para la carretera central y 10 para mí…”;

_”Uno para las casas de socorro, 5 para mí…”;

_etc, etc para los cubanos, ninguna para mí.,..”;

Lo cual es sinónimo de buenos políticos pero malos en Matemática y de ganarse como Enemigos a un montón de cubanos que le pedían la cabeza y que formaban tremendo alboroto por toda la isla, principalmente en Oriente por aquello de que es la “tierra caliente” y no quedar mal con los paisanos.

Los americanos, siempre tan pendientes de la política cubana entonces, comprendieron que si no hacían nada aquello se iba a convertir en lo mismo de antes del 20de mayo, o sea, “un fucking 20 de mayo”. Así que ni cortos ni perezosos, metieron mano para aportar algo a que el clima se calmara. Con el versito de “proteger los intereses de los inversionistas americanos” (lo cual no es falso tampoco), le mandaron un recadito a los principales representantes del poder para advertirles que el Tsunami estaba coming son y que se dejaran de comer mierda y le dieran a los cubanos un poco de la tajada, vaya, que no fueran tan gandi’os, coño. Pero, ni modo, no hicieron caso de gente experimentada y el Tsunami les pasó por arriba.

Pero antes de que ocurriera, déjenme recordarles algunos detalles a considerar.

La Base Naval de Guantánamo (que por décadas han reclamado los fidelistas y algunos que dicen no serlo), es una base que, no modernizada ha quedado para albergar a los matarifes en masa más grande en la historia de la humanidad después de Hitler. Lo único que le brindaba como amenaza a los cubanos (no  digo al gobierno de Fidel), era puestos de trabajo con beneficios laborales.

Los intereses económicos invertidos por los empresarios americanos en la isla fueron hechos en negocios rentables y estables que proporcionaban empleos con beneficios a largo plazo y con fuentes de ingreso fijas y posibilidades de adquirir los derechos a residir en las viviendas que eran construidas por el inversionista. No eran trabajos de cuenta gotas. La generación de electricidad, turismo, inmobiliaria, cemento, papel, bebidas y licores, azúcar, ganado, telefonía, transporte, vías, minería, entretenimiento, construcción y otros bienes exportables fueron los blancos del desarrollo económico en que invirtieron los americanos.

La distribución que generaban esas inversiones por concepto fiscal no era administrada por los americanos, sino por los políticos cubanos. Sin embargo, los rojos rojitos y algunos que dicen no serlo pero que se comportan como excluyentes de los americanos en sus reflexiones, dicen que los americanos siempre apoyaron a los peores ladrones de la historia de Cuba (incluido el actual que también fue apoyado, o no ¿).

En 1957_para fijar una fecha_, Cuba era una nación en un país que en material legal, poseía la constitución más avanzada en su época para toda América Latina: la de 1940; y económicamente se encontraba con un superávit más aventajado que todos los países de América Central, excluyendo a Méjico y sobre varios de Sudamérica como Paraguay, Uruguay y Ecuador; así como por encima de todos los que componen las Antillas, incluyendo a Puerto Rico. El peso cubano, con la imagen de José Martí en la nomenclatura de 1, se cotizaba 1:1 con el dólar estadounidense y circulaban libremente las dos monedas.

El “quítate tú pa’ ponerme yo”, afidávit principal de los politiqueros cubanos, o profesionales de la política (como me gusta decir a mí), generaron un clima efervescente a que la propaganda  comunista prosperara y los campesinos y obreros respaldaran la insurgencia en campos y ciudades. Era el principio del fin proporcionado por la reacción en cadena de la ineficacia de la justicia distributiva de los bienes públicos gansterilmente administrados.



III Parte. De cuando un grupo de revoltosos jóvenes, la mayoría sin comprender a derechas en qué se metían, se transformaron en el feto de la nueva generación de políticos cubanos.



“Nuevitas, 17 de diciembre de 1957.

_Oye, Alberto, ¿te enteraste? ¡Pusieron una bomba en la puerta de la botica de Roque!

_ ¡No me jodas! Y, ¿hubo muertos?

_No que yo sepa, ¡Gracias a Dios!, pero no quedó un cristal pa’cer el cuento. Despertó a to’el mundo.

_Seguro que son los fidelistas que son unos revoltosos y que lo único que hacen es poner bombitas pa’que la gente no salga y se jodan los negocios. Si la gente se encierra por las noches en su casa, ¿cómo prosperan los negocios, chico?.”

Y los fidelistas, que entonces se llamaban así en honor al que los dirigía que se echó en un bolsillo a Prío y le tumbó todo el dinero que dio para el costo del desembargo del Granma, que se escudaban tras el nombre de Movimiento 26 de julio, siguieron poniendo bombitas en cines, parques y boticas y donde quiera que pudieran para mantener a la gente amedrentada por el terror que es el sentimiento que genera en el humano el hecho fortuito, casual, futuro pero CIERTO de que te explote una bomba bajo tus pantalones cuando te estás tomando una cerveza en una barra o comprando Mejoral en la botica de la esquina o viendo la última película del Llanero Solitario.

Esa táctica de las bombitas aquí y allá no funcionó para “arrastrar” gente humilde a la causa, pero sí para que los pequeños empresarios se volvieran contra el gobierno y le reclamaran a concejales y congresistas que el ejercito tenía que ponerle fin a la inseguridad en los pueblos; la guerra para la Sierra, habían dicho, allá los guajiros, pero aquí, de eso nada.

Y resultó que desplegaron a los “casquitos”, _que era como le llamaban los cubanos al ejercito_, fueron desplegados durante días por los principales puntos para evitar los bombazos que tan jodidos tenían a todo el mundo y yo, desde la baranda del portal de mi casa de altos, me entretenía de lo lindo tirándole piedrecitas o bolas de vidrio al casco de uno que se apostaba justamente debajo, recostado a un poste de la luz, para ver cómo sobaba el metal cuando hacía blanco. El tipo me miraba con una cara del carajo, pueden creerlo y mi mamá, que me sorprendió en la jodedera, por poco me deja sin huevos de las nalgadas.

El misterio de la Revolución Cubana, hito en América, recibió el beneplácito de hasta los estadounidenses y su gobierno, lo que consta en el primer año y medio de vida, hasta mediados de 1960. El individualismo politiquero, robos, fraudes, desfalcos al erario público, manipulaciones políticas para beneficios personales de los políticos, crímenes políticos y otros desmanes, respaldaron al pueblo en general a colocarse del lado de los barbudos de la Sierra Maestra y también…tengo que decirlo, propició el camino y origen a “otra nueva clase de políticos”

 Los nuevos políticos,_embrionarios de los actuales populistas, agazapados desde sus pupitres universitarios, fueron “escribiendo” el guión que desencadenó una corriente indetenible de rebelión que se desataría a continuación. A mi modo de ver, unos “pícaros” oportunistas aprovechadores de los desmanes que se cometían prepararon “virar la tortilla” que apuntara la nueva a sus intereses egocentristas.

_”Alberto, ¿te enteraste?

_ ¿De qué?

_Van a darle paredón a Reinaldo “come candela”.

_ ¿y eso por qué?

_Ahh, en los juicios sumarísimos esos que están dando en la plazoleta del ayuntamiento, un hijoe’puta ahí, testificó de ser chivato y de violar a la hermana jodida del queso que se murió de neumonía.

_ ¡Coño, viejo!, ¿y sin otras pruebas van a fusilar al tipo? No era ningún santo pero no era chivato…

_ ¡Ahh!, pero los barbudos imperan por sus respetos, chico…y, que te conste, “Come candela” no era chivato, era bolitero y jugador de villar y dicen que controlaba una puta de las Pullas.

_ ¡Qué mierda la política, chico!, el eterno quítate tú pa’ ponerme yo. ¡ Fuasccc, qué asco pa’ los pobres como nosotros!



Y mientras esta genuina y pueblerina conversación entre paisanos de uno tan pequeño como Nuevitas, tenía lugar, al occidente de allí, a unos 575 kilómetros de distancia, frente al Palacio Presidencial de la capital de la República de Cuba, un barbudo con uniforme y gorra verde olivos, rodeados por otros barbudos y engorrados uniformados y armados con pistolas, ametralladoras, granadas, tanques y palomas blancas (lo demás verde olivo), decía ante cámaras de TV y micrófonos de radio:

“…porque esta es una revolución más verde que nuestras palmas. Hecha por los humildes, de los humildes y para los humildes.”

Al día siguiente, el uniformado estampaba su firma de abogado de estudios pagados por gallego rico de finca cubana en Oriente, como Jefe del Ejercito Rebelde, Primer Ministro del Gobierno, por aclamación de “…los humildes, y para los humildes..”, los decretos de Nacionalización de toda la Banca y los grandes monopolios americanos de Energía, Ferrocarriles, teléfonos, azucareros y Mineros de Moa; así como de los hoteles Hilton y de todos los clubes aristócratas a fines (con la mano derecha, al mismo tiempo que con la izquierda firmaba la de Reforma Agraria que lo hacía también con las tierras cultivables, no cultivables, sembradas, sin sembrar, sin ganado o con éste, de todos sus dueños legales nativos o americanos o de la Conchinchina y pasaban al estado que encargaría de administrarlos y convertirlos en alimentos y dinero para “nuestro pueblo”.

Otra conversación pueblerina:

_Oye, Romualdo. Lo de los rebeldes es en serio. Yo pensaba que eran gente de Prío que se iban a quedar con los cargos importantes y seguirse repartiendo a Liborio.

_ ¿Por qué lo dices?

_ ¡Ay, compadre!, sabes que soy un simple maestro de escuela normalista, pero esta gente les está haciendo competencia a los comuneros de París pero sin guillotinas.

_Es cierto, han fusilado gente con c... ¡Hasta en la TV los he visto caer como muñecos, en el noticiero de Manolo Ortega!

_ ¡Cuidado!, baja la voz, que hay un grupito que sale de noche con cabillas envueltas en papel periódico que manda pa’ la casa de socorros a todos los que critican en las esquinas. Tienen chivatos por to’s lao’s.

_ ¿Igual que antes?

_ ¡Shhhhhh, coño!, ese comentario es “malo pa’ la salud”.

_Los Cabilleros, les dicen…

_No creo que los americanos se la dejen pasar. Oye, que perdido todo aquí con las nacionalizaciones…

_ ¿Tú crees?

_Tan seguro como que te estoy hablando, chico.



Y pa’ joder un poco….continuará en el próximo post….je, je…

lunes, 11 de junio de 2012

Fundamentos de la política nacional del presidente Abraham Lincoln.


Fundamentos de la política nacional del presidente Abraham Lincoln.



“No se puede ayudar al pobre destruyendo al rico.

No se puede fortalecer al débil debilitando al fuerte.

No se puede traer prosperidad desalentando el ahorro.

No se puede elevar al asalariado destruyendo al patrono.

No se puede avanzar la hermandad entre los hombres incitando el odio de clases.

No se puede construir el carácter y la valentía quitándoles la iniciativa e independencia a los hombres.

No se puede ayudar a los hombres permanentemente haciendo por ellos lo que podrían y deberían hacer por sí mismos.

                                                       Abraham Lincoln

sábado, 2 de junio de 2012

Pedaleando a vapor: El adolescente, ni adulto, ni niño; qué es ?

Pedaleando a vapor: El adolescente, ni adulto, ni niño; qué es ?: El adolescente, ni adulto, ni niño: qué es? Desde hace muchos años-primero solía escuchar a mi abuela Cachita (epd), dictarlo como sent...

El adolescente, ni adulto, ni niño; qué es ?


El adolescente, ni adulto, ni niño: qué es?

Desde hace muchos años-primero solía escuchar a mi abuela Cachita (epd), dictarlo como sentencia por un juez: “…más sabe el diablo por viejo que por diablo”. sobre todo en aquellas ocasiones en que mostraba mi admiración ante algo que ella había hecho guiada por su astucia e inteligencia personal no cultivada. Mi padre solía decirlo también en ocasiones semejantes, o sea, al recibir alguna muestra de reconocimiento por alguna hábil solución de cualquier asunto y a otras personas que por razones de peinar canas, se mostraban inclinadas a ofrecerme gratis una lección de agudeza.

En Cuba y en otros países de Las Antillas es un refrán común que engrosa el capital cultural de la conducta popular. Y no está de más, resulta sabio, muy sabio. En mi opinión resumen un hecho definitivamente inalterable: La sabiduría humana se consigue viviendo. Esta hipótesis indica un axioma algebraico: Mientras más larga es la vida del hombre, mas sabiduría almacena en su conciencia. Por supuesto, salvo las obligadas excepciones que no vienen al caso.

Reflexionen. En general es gratificante conversar sobre cualquier cosa con un anciano. Casi siempre nos despedimos degustando una enseñanza, un consejo, una moraleja o al menos un tema para reflexionar, todo lo cual es enriquecedor del espíritu.

Es así que creo que es inteligente, conveniente y reconocedor, prestarle atención a las palabras de las personas mayores. Si, ya sé que en los primeros años de la vida menospreciamos sus advertencias o consejos. Nos solíamos comportar irreverentemente y decirnos para nuestro adentro: (“…qué mierda va a saber de música el viejo este?”). ¡…!

¡Cuán estúpido razonaba yo cuando algunos de mis mayores intentaban orientar mis decisiones por buen camino! ¡Cuánta pedantería! Ahora lo comprendo, muchos, muchos anos después. Es triste pero es el precio a pagar por la sabiduría.

Infancia y adolescencia.

Durante la infancia nos dejamos arrastrar por las opiniones de otros, familiares o no, quienes nos conducen de la mano ayudándonos a sortear los obstáculos del camino.

 En la adolescencia las cosas fueron distintas. Desde el rudimentario conocimiento del sexo, de la admiración por las dotes femeninas, por el intenso arcoíris de sentimientos y de pasiones que desatan estos conceptos y el intenso deseo de hacerlo todo por sobresalir como una especie de campeón en algo y atraer así la atención de aquella muchacha rubia de grandes ojos color miel. Recién acaba de nacer un individuo nuevo dentro de ti que se va proponiendo trazar un camino distinto a los demás, hacerse sin igual. Al niño le agradaba trepar a las lomas, subir a los arboles, explorar cuevas, buscar restos de antiguas civilizaciones, achicharrarse pescando bajo el sol implacable del eterno verano cubano, capturar cangrejos bajo el agua, remar, nadar, retozar con los demás fiñes armados de rifles de juguete; patinar, lanzar al interior de la casa de una mujer indefensa bolsas con ranas vivas dentro; patinar lomas abajo; aldabonear e huir a las puertas de las casas vecinas del barrio; cazar fantasmas en el cementerio; jugar a las canicas, cazar pájaros, robar mangos, leer cuentos e historias de caballería, jugar con soldaditos; chillar con un “…ya voy” irrespetuoso a los llamados de la madre ordenando que subas a tomar una ducha; colocarse pedazos de espejos rotos en los cordones de los zapatos para “espiar” la ropa interior bajo las faldas de tus compañeras de aula…

Desde que las composiciones químicas de tu organismo empiezan a transformar el niño en un ejemplar varón reproductivo, las cosas cambian. A estos “aldabonazos” llamados el desarrollo físico, ni amarrado me calzaba los patines y me unía al trencito que formaban un grupo de chicos en patines loma abajo, en cuclillas, unos tras otro sujetos por los hombros o la cintura, si ya mi corazón saltaba dentro del pecho cuando aparecía aquella preciosa niña de grandes ojos pardos y pechos turgentes que pugnaban por la prisión del corpiño de satín bajo la blusa blanca escolar. Copiar con destreza aquellos corte de cabello de los galanes de novela o los cantantes de moda como Elvis; batallar contra mi madre que se oponía a que me pusiera los jeans ceñidos escuchado el eco del movimiento hippie de Estados Unidos; la incansable, agotadora y demasiadas veces infructuosa búsqueda de revistas porno como estimulante visual para “exploraciones sexuales primitivas”; participación activa en todo tipo de actividades recreativas, deportivas, manuales y de artes plásticas como vía para sobresalir y lograr la atención femenina; conducta indolente y hasta cierto punto irrespetuosa hacia las reglas disciplinarias de conducta moral y cívica; conducta de holgazán y de picardía ante ciertos trabajos colectivos de embellecimiento del colegio mostrando desapego y poca importancia por considerarlo cosas de chiquillos; repetición de conducta y actitudes poco razonables en los lugares públicos donde existía una fuente de peligro como en la vía publica, en el mar o en deportes agresivos y de riesgo; actitudes de intransigencia durante los debates sobre ciertos temas de estudio.

Me traía buenos resultados en mis conquistas mostrarme melancólico, triste, taciturno. Llamaba la atención de las chicas por su romanticismo exagerado, como aquella pose que tantas veces practique recostado solitario a la entrada de un bar de esquina cercano a la ventana de la casa de la chica pretendida, con trasfondo de algún bolearon de moda de Contreras, una balada de Lennon. Después de esos esquinazos, era casi seguro que al dia siguiente en la escuela, durante el receso, la chica tropezara casualmente conmigo e iniciara la conversación con aquello de: “…eh, pero tú eras el que estaba ayer en la esquina de la casa….”, bla, bla y lo siguiente era mi parte. Era la “entrada”, loco…

En fin, toda una suerte de actitudes preconcebidas con rasgos de desinterés personal y de abandono hacia las obligaciones era lo que les encantaba a la mayor parte de las chicas. No a todas…

En mi caso, la adolescencia transcurrió en una peregrinación constante de un extremo a otro. Tan pronto me comportaba como un estudiante brillante en varias disciplinas de estudio, que en un estudiante indisciplinado y poco estudioso. Me debatí entre la aplicación por las Letras_odiaba las Matemáticas_ o convertirme en una estrella del deporte. No importaba que mi padre, con amplios conocimientos de baseball, me aconsejara que mi somato tipo no se correspondía con el debido para un atleta de marca mayor. Se enfrentaba a mi Ego sobreponiéndose ante la sensatez:

_”No importa, jugaré segunda base, no campo corte, posición en la que no se requiere ser un bateador de fuerza.”

Pero era mal bateador en general; muñecas débiles, brazos largos y delgados poco musculosos…Brrr, no podía conectar con facilidad. Incompatible con el bateo. Pero aún así, insistía.

Esta etapa en la vida del ser humano es la más difícil aunque algunos defiendan la hipótesis de que adulto el hombre se enfrenta, desde todos los ángulos, a las consecuencias de sus actos lo que para algunos se convierten en tragedia. Pero yo no pienso así. A pesar de esa defensa creo que el adulto posee, por muy pobre que pueda ser, de un archivo mental de conceptos que le auxilia en el momento de decidir algo de capital importancia. El adolescente no. Es tan independiente de propósito; necesita tanto sentir que no está obligado por sus padres que consecuentemente trata de demostrarlo con hechos y palabras. Es el mayor peligro y amenaza que enfrenta el adolescente. Las facultades físicas se han adelantado a las cognoscitivas y ese desbalance de desarrollo de la personalidad es el mayor enemigo. El adolescente transita, literalmente, por el borde de un abismo.

Los nuevos hallazgos en sí mismos lo inducen a experimentar continuamente. Se inclina a lo que le agrada y al mismo tiempo siente la presión de otras fuerzas que son “contrarias” a esas pasiones y…se rebela continuamente. No quiere aceptar las reglas que reprimen sus pasiones y sus impulsos.

Durante el verano acostumbrábamos un reducido grupo de amigos desde la infancia, a irnos hasta un balneario muy cercano a Nuevitas, la playa Cuatro Vientos o la Colonia, un ex club privado convertido en playa pública gracias a las nacionalizaciones de la propiedad privada practicada por la revolución de Fidel. Como nosotros, las muchachas también acudían con sus inseparables chaperones, que a la usanza de la época, no perdían ni pie ni pisada a sus protegidas sentadas, abrigadas del fuerte sol, bajo unos frondosos árboles que rodeaban los incontables bancos que rodeaban la pista de baile o las aguas cercanas a la orilla del mar, oteando, como verdaderos vigías desde atalayas, al “enemigo” con pantalones cortos que se acercasen a los cuerpos de jovencitas que disfrutaban de las olas refrescantes.

Nosotros improvisábamos u  juego de pases de balón para introducirnos “accidentalmente” entre el grupito de chiquillas y pasarles el mensaje que sirviera para burlar la vigilancia, en el caso de que hubieras sido favorecido previamente_, y en el resto, hacer lo indecible para llamar la atención de las demás sobre nuestras habilidades encima y por debajo de la superficie. Las chicas reían de lo lindo con nuestras piruetas pero no podían participar, PROHIBIDO.

A alguien se le ocurrió saltar de cabeza al agua desde los techos de las casetas de cambio de ropas, alineadas sobre una plataforma de hormigón muy cerca de la orilla. El salto era peligroso en sí mismo, pues imperaba el riesgo de golpearse contra las rocas del fondo por debajo de la superficie de escasa profundidad.

Subió el primero y se lanzó y eso era suficiente para que los demás nos sintiéramos obligados a seguirlo; era un desafío y un disparate también. Pero qué hacer, eran los tiempos.

Roger, al que llamábamos El Negro aunque era blanco de piel, fue el segundo. Fingidamente poníamos nuestra atención en la entrada al agua para copiar la misma del victorioso predecesor y había que hacerlo pronto, pues el de seguridad aparecería en cualquier momento solicitado por alguna de las chaperonas evitando una desgracia fatal.

Ya encima de los techos, le pedía a Dios de todo corazón, que hiciera lo posible por impedir mi salto, como que lloviera o tronara o algo. Mi turno estaba al llegar. Malpica, detrás de mí, me preguntó:

_ ¿te vas a tirar?

_ ¿y qué remedio, chico?

_Oye, si le entras a las piedras con la frente… ¡quedas!

_ ¿tú crees, Malpica?

_ ¡Coño, viejo, se cae de la mata!

_pero los otros lo están haciendo…; dije con poco entusiasmo.

_si, pero son mayores que nosotros como 3-4 años...

_ ¿y eso qué tiene que ver?

_ ¿cómo que qué tiene que ver?, ¿estás jodido o qué? Me espetó Malpica con cara de estar conversando con La Momia.

Como no tenía otra cosa que decir, pues le dije:

_Bueno, si ellos lo hacen, yo también, ¡coño! Además, Malpica, ahí está Aracely con Ofelia y sabes que estoy muerto por ella…no puedo quedar mal.

Me refería a Aracely Agüero, mi eterna enamorada que ejercía tanto gobierno de mi persona que me quedaba mudo en su presencia y las palabras desaparecían de mi boca.

_ ¡Allá tú, compadre!

Sin entrar en detalles fui uno de los últimos en lanzarme a lo que me parecía una muerte segura pero inevitable. Con mis dedos de los pies aferrados al propio borde del techo de hormigón, miraba aterrorizado el vaivén de las olas golpeando el muelle bajo el piso de las casetas y las rocas que podían verse bajo la superficie.

_< ¿será posible que Dios me llame aquí mismo?>, pensaba con mi batallar interior. Y ya casi al decidirme a…desistir, los chiflidos lo impidieron y me lancé…

Por suerte, el “barrigazo” impidió que me golpeara con fuerza, solo sentí un ardor del carajo en las palmas de las manos y en las rodillas. Felizmente mi vida no terminó ese dia y recibí los cuidados de Ofelia ( insigne enfermera), su mamá ( la chaperona de Aracely) y de la misma Aracely que me observaba embelesada pero desaprobadora mientras me prestaban los primeros auxilios envueltos en mercuro cromo, agua oxigenada y algodón estéril en la meseta de la Colonia. Varios más nos rodeaban y me daban ánimos a su forma, a veces groseramente que no transcribo. Pero, realmente, mi estupidez de ese día, que no sería la última de mi juventud_, tuvo un final feliz, de película.

No obstante el episodio que narro y que sucedió justo como les cuento, no fue el fin de mis constantes devaneos entre lo razonable y lo irrazonable. El deseo del adolescente de sobresalir por encima de los demás en su propio beneficio se convierte en una rutina, en una obsesión y se aprovecha cualquiera de las oportunidades al alcance para materializarlo. Pero no solo importa sobresalir, sino demostrarles a los demás que tienes cojones para vivir sin cumplir las reglas. Es como un pase a bordo al mundo de los adultos, es un sello, una marca registrada. Es el propósito medular. Si tomas el autobús, viajas colgado de la puerta poniendo en riesgo tu vida y la del chofer; si entras a una sala de cine, colocas los pies sobre el espaldar del frente molestando a los demás; si estas en la biblioteca, hablas como un demonio y el Shhhhhhsss de la responsable solo sirve para alzarle un dedo.

Cuando eres un adolescente, la Teoría de la Influencia del Grupo es una pauta a seguir y aceptas las pruebas por más estúpidas y arriesgadas que te parezcan. Aún cuando entiendes que es una tontería humillante, la aceptas para continuar formando parte del grupo y que no te discriminen.

En ese grupo, al que pretende ingresar y formar parte el adolescente, se respira una atmosfera de desafío constante. Sus líderes la pasan inventando toda una serie de pruebas para los principiantes y aspirantes. Eso consolida su posición; es una idea viciada. Las bromas pesadas, los apodos y otras humillaciones son comidilla diaria que deben enfrentar aquellos que deben ser aceptados.

El adolescente ha de ser “seguido” constantemente por los padres. La comunicación con él no puede ser interrumpida a pesar de que sus pesadeces caen como puntapiés. Es importante saber cómo va elaborando sus conceptos éticos y estéticos; inclinaciones, gustos, anhelos y deseos. Mostrarle confianza y lograr que confíe en nosotros es de capital importancia para su futuro. Piense alrededor de este tema. Casi todos tenemos un adolescente cerca a quien podemos ayudar a encontrarse a sí mismo y forjar su personalidad sin arrepentirse después. Ese es el fin a seguir.


Jorge B, Arce